Cosas que solo Jesús puede darte

Dia 2 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Únicamente Jesús puede darte verdadero amor


Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


Martín Lutero llamó a Juan 3:16 la Biblia en sí misma, el evangelio en miniatura. En sus momentos de muerte, él repitió las palabras de este versículo tres veces. Este es seguramente el versículo más famoso de la Biblia. Tanta verdad está contenida en esta oración, pero nosotros no podremos entenderla si tan solo vemos la Palabra de Dios como un simple sujeto de una oración. 


Encontramos en la revista Nuevos Horizontes que B.B. Warfield dijo una vez: «Cuando pronunciamos la palabra, debemos ver que nuestras mentes están inundándose con algún sentido maravilloso de la infinidad de Dios, de su majestad, de su inefable exaltación, de su santidad, de su rectitud, de su inflamable pureza y perfección, como el acero. Este es el maravilloso Señor y Dios quien el cielo de los cielos no puede contener, a quien la tierra es menos que el pequeño polvo en la balanza. Él no tiene necesidad de nada ni se puede afectar de ninguna manera su bendición, por ninguno de los actos de las criaturas provenientes de sus manos. Lo que llamamos infinito espacio, es tan solo un punto en el horizonte de su contemplación: lo que llamamos tiempo infinito es en su vista, como el ayer, es el pasado. Ese es este Dios, un Dios de quien se dice, que él es el Señor de toda la tierra, donde la tierra en realidad es tan poco, que no dice nada en realidad, de quien nuestro texto habla. Ahora Juan 3:16, nos habla de este Dios, (de este Dios, recuerda) y que él te ama».


Este Dios, vasto, inmenso y maravilloso más allá de toda comprensión, te ama. Y porque él te ama, él entregó por ti a su propio Hijo. Él dio el supremo regalo, el regalo llamativo, el regalo maravilloso. 


Jesús, el Hijo eterno del Padre, se hizo un simple humano para que pudiera morir en la cruz, por ti. Y todo lo que tienes que hacer es creer en él, poner tu confianza en él, tomarlo como tu Salvador.


Mira el amor de este gran Dios. Mira el amor en su Hijo Jesús. Míralo. Recíbelo. Emociónate con esto. Llénate de júbilo.