Declaro la Guerra: 4 Claves Para Ganar La Batalla Contra Ti Mismo

Devocional

Si Tú Lo Dices


Era el año1997. Terminé de hacer la tarea y me dispuse a comer un sándwich de manteca de maní hecho con waffles Eggo, y el deseo de tomar leche apareció. Salté de mi sofá durante el comercial de Salvado Por La Campana, abrí el refrigerador y tomé leche de la caja. Me sentí satisfecho durante 0.3 segundos antes de darme cuenta que la leche estaba vencida no uno o dos días, sino una semana. No necesito decir que escupí tan fuerte que vi el líquido gomoso que está en el intestino, ese día entendí lo que Mateo dice en Mateo 15:10 (¿Cómo lo ves como transporte personal? ¿Demasiada información?) El Evangelio de Mateo nos dice que hay algo más peligroso que comer algo en mal estado, y es decir algo malo.


Cuando Dios te oye decir algo como tu reunión estuvo terrible, tu auto es horrible, tus hijos son desagradecidos, tu esposo es holgazán, tu ciudad es pequeña, tu casa es pequeña... Su respuesta es: Si tú lo dices. Sentirás lo que hablas y encontrarás lo que buscas.


De la misma forma, hay poder en hablar lo bueno.


En la creación, Dios le dio vida al mundo por medio de Su palabra. En la encarnación, Dios le habló a Jesús y vino al mundo. Eso nos muestra el peso de las palabras. Es un honor saber que Dios nos ha dado el mismo poder de la palabra. Es parte del terrible privilegio de haber sido hecho a Su imagen. Tú tienes el mismo poder de la palabra que puede desatar una fuerza poderosa que puede crear, destruir, construir, sanar, o herir.


Una de mis historias favoritas en las Escrituras muestra lo que estoy tratando de comunicar. Es en Mateo 8, cuando un centurión viene a Jesús por ayuda porque su siervo estaba enfermo. En respuesta al pedido del hombre, Jesús inmediatamente aceptó ir a la casa y curar al niño. Ahí es donde se pone interesante. El centurión exclamó que no había necesidad de que Jesús entrara en su casa. En primer lugar, sería inconveniente para Jesús tener que viajar, y en segundo lugar, si Él entraba en la casa de un gentil, estaría contaminado y tendría que pasar por un ritual de limpieza antes de continuar Su vida diaria.
Traducción: Él tendría microbios de un gentil. Él no quería que Jesús pasara por ese ritual por hacerle un favor a él. Cuando Jesús oyó esto se maravilló, porque la fe del centurión era notable. Jesús habló 3 palabras increíbles de sabiduría que eran originales para Él y después fueron cantadas por Paul McCartney y John Lennon: Que así sea. Mateo 8:13 "porque creíste, así sea hecho." De ahí es de donde proviene la palabra AMÉN. Amén traducido directamente en nuestro idioma significa "que así sea". Cuando decimos amén, estamos diciendo, "deseo que lo que pedí sea hecho." Pero si pensamos en la respuesta de lo que ocurrió en este diálogo entre el centurión y Jesús, nuestro objetivo debe ser orar una oración tan movilizante que con los ojos abiertos Dios diga: Amén, que así sea.


Depende de ti si las profecías de auto cumplimiento que dices sean un deleite o un calabozo. La respuesta de Dios a la forma en que hablas es: Si tú lo dices, que así sea.


Preguntas para hacerte a ti mismo:


  1. ¿Cómo hablo conmigo mismo y con otros? ¿En qué forma es mi discurso positivo? ¿En qué situaciones me es difícil controlar mi lengua?
  2. Piensa en un área de tu vida donde tiendes a quejarte o hablar negativamente. Desafíate a ti mismo esta semana, cada vez que te sientas tentado a quejarte, busca una forma de agradecerle a Dios, en cambio.