En La Brecha — Las Prácticas Del Hombre Cristiano

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Devocionales

  


Día 5 — Guardar el sábado


Leer: Deuteronomio 5:12–15


Nuestra sociedad se ha acostumbrado tanto a un descanso de fin de semana que no nos damos cuenta de cuán radical era el concepto del día de descanso en la antigüedad. Un día semanal de descanso no tiene paralelo en ninguna otra cultura antigua, y en verdad es uno de los regalos más importantes de la cultura israelita a la civilización humana. Honrar el sábado está consagrado en los Diez Mandamientos (versículo 12). Es el primero y más grande acto de protección laboral en la historia. En lugar de dividir el trabajo y el ocio a lo largo de una línea de clases como otras sociedades, el ocio reservado a las clases dominantes y nunca a las clases trabajadoras, el sábado judío divide el trabajo y el ocio a lo largo de una línea de tiempo: «Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el séptimo día es día de reposo consagrado al Señor tu Dios» (versículos 13–14 DHH).


El carácter principal del sábado en la Biblia es el descanso. Provee una liberación cíclica de la tiranía del trabajo incesante. Sin embargo, el sábado no es solo un feriado para poder descansar en anticipación de otra semana de trabajo. Se manda a los israelitas que lo consagren, que reserven el sábado como día consagrado a Dios y a las prácticas correspondientes a la relación entre el pueblo y Dios. El regalo de Dios del sábado debe ser observado por todos: hombres y mujeres, dueños de la tierra y eslavos, israelitas y extranjeros y aun los animales. Las barreras y divisiones erigidas por el esfuerzo humano se derrumban el sábado, anticipando la nueva creación que Dios traerá al mundo.


Los primeros cristianos transfirieron el santo día de adoración del último día de la semana al primer día de la semana, el día de la resurrección del Señor. En el día del Señor, los cristianos se reunían para la Eucaristía. Los seguidores de Jesús deben honrar el día del Señor, guardándolo como día santo para la adoración y el descanso, evitando el trabajo innecesario, disfrutando de la familia y la hermosura de la tierra.


Reflexionar: ¿Qué puedo hacer para santificar el día del Señor para el ocio, la adoración y el descanso? 


Orar: Creador y Redentor, que llamas a tu pueblo a respetar el ritmo del trabajo y el ocio, enséñame a trabajar bien y a descansar bien, siempre agradecido por tus bendiciones.