¡Ayuda! ¡Necesito cambiar mi vida!

Devocionales

La Lucha por el Cambio


Tantas personas saben que necesitan cambiar, pero no saben cómo.
 

2 Corintios 3:16-18 dice:

“Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” (RVA-2015)
 

El cristianismo es una religión “a cara descubierta”. El velo que cubre la cara representa aquellas cosas que nos detienen del cambio; cosas como el temor, la culpa, la incredulidad, entre otros. Pero la buena noticia es que cuando estás en Cristo, estás siendo transformado - cambiado - como la metamorfosis de una oruga a una mariposa. No podemos vernos a nosotros mismos de la manera en que Dios nos ve, pero aun así debemos permitirnos ser cambiados. Es un proceso de progreso - somos obras en proceso de progreso. Podemos confiarle a Dios la transformación de nuestra vida porque Él tiene los planos para nuestro diseño propio, único y original. 
 

Entonces, ¿cómo es que Dios nos cambia? Lo hace de tres maneras: renovando nuestra mente, a través del Espíritu Santo y por Su gracia. La clave es permitirle realizar su trabajo de transformación en tu vida. Somos salvos por gracia, pero somos transformados por decisión. Debemos continuar tomando decisiones correctas, cada día, una tras otra, alineando nuestras vidas con su plan y su propósito para nosotros.
 

¿De qué maneras has cambiado definitivamente?

Debería haber una consistencia que nos atraviesa a todos. Porque Jesús no cambia - ayer, hoy, mañana, él es siempre y absolutamente el mismo. (Hebreos 13:7-8, El Mensaje)
 

Nuestra esperanza está en aquél que nunca cambia: Jesús. Es por eso que nuestra esperanza de cambio es ser transformados constantemente a Su semejanza.