ECLESIÁSTICO 30
30
La educación de los hijos#30.1-13 Cf. Pr 13.24; 23.13-14; 29.17.
1El que ama a su hijo no deja de castigarlo,
y al final encontrará en él su alegría.
2El que castiga a su hijo, quedará satisfecho de él,
y de él estará orgulloso delante de sus conocidos.
3El que instruye a su hijo, causa envidia a su enemigo
y se mostrará contento de él delante de sus amigos.
4Si el padre muere, es como si no hubiera muerto,
porque deja a uno semejante a él.
5Cuando vivía, se sentía feliz al verle,
y al morir no siente tristeza.
6Deja a alguien que le vengará de sus enemigos
y que con sus amigos será agradecido.
7El que mima a su hijo, después tendrá que vendarle las heridas,
y al oirle gritar se le partirá el corazón.#30.7 El niño mimado no tendrá después fuerzas para enfrentarse con las dificultades de la vida. Cf. Pr 29.15.
8Caballo sin amansar se vuelve terco;
hijo dejado a sus anchas, se desboca.
9Sé blando con tu hijo, y te hará temblar;
bromea con él, y te hará llorar.
10No te diviertas con él, si no quieres sufrir con él
y terminar lamentándolo terriblemente.
11No le des autoridad en su juventud
ni le perdones sus malas acciones.
12Mientras es joven, haz que se someta,
y dale azotes mientras es muchacho,
para que no se obstine y se rebele contra ti
y te cause grandes disgustos.
13Corrige a tu hijo y somételo con energía,
para que en su necedad no se rebele contra ti.
Salud y felicidad
14Más vale pobre con buena salud
que rico con el cuerpo enfermo.
15Prefiero la buena salud al oro,
y el buen ánimo a las perlas.
16No hay riqueza mayor que la buena salud,
ni bien más grande que la felicidad.
17Preferible la muerte a una vida infeliz,
y el descanso eterno a estar siempre sufriendo.
18Dar ricas comidas al que no puede comer
es como llevar ofrendas a un ídolo pagano.#30.18 La Biblia ridiculiza con frecuencia los ídolos paganos, seres sin vida: cf. Dt 4.28; Sal 115.4-7; 135.15-17; Jer 10.3-5; Sab 15.15; Bar 6.7-13.
19¿De qué les sirve eso a los ídolos,
que no comen ni huelen?
Así le pasa a quien tiene riquezas
pero no las puede gozar.
20Las mira y suspira
como un eunuco abrazando a una joven.
21No te entregues a la tristeza
ni te atormentes con tus pensamientos.#30.21-25 Pr 12.25; Ec 11.9-10.
22La alegría del corazón es la vida del hombre;
la dicha le alarga los años.
23Cálmate, tranquiliza tu corazón
y aleja de ti el enojo,
pues los pleitos han causado la muerte a muchos
y el enojo no trae ningún provecho.
24La envidia y los pleitos acortan la vida,
y las preocupaciones hacen viejo antes de tiempo.
25Un corazón contento es como un banquete
que trae buen provecho al que de él participa.
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