Ezequiel 20
20
Historia de un pueblo infiel
1Habían pasado siete años desde que habíamos sido llevados deportados a Babilonia. El día diez del quinto mes, el mes de Ab#20.1: Ab: Quinto mes del calendario lunar judío. En nuestro calendario solar corresponde al período que va de mediados de julio a mediados de agosto. de ese año, algunos de los dirigentes de Israel vinieron a verme para consultar a Dios. En cuanto se sentaron delante de mí, 2Dios me dijo:
3-4—Ezequiel, hombre mortal, habla con los dirigentes de Israel y dales de mi parte el siguiente mensaje: Vosotros venís a consultarme para que os diga lo que debéis hacer, pero os juro por mí mismo que no os diré nada. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
Lo mejor será que tú te encargues de juzgarlos y les hagas ver lo mal que se portaron sus antepasados. 5Diles de mi parte lo siguiente: El día que yo elegí a Israel, hice un solemne juramento a los descendientes de Jacob cuando me di a conocer a ellos en Egipto y les dije: «Yo soy vuestro Dios». 6Ese mismo día les prometí sacarlos de Egipto y llevarlos al país que yo mismo había buscado para ellos, ¡una tierra donde mana leche y miel, donde siempre hay abundancia de alimentos! 7A todos ellos les ordené que se apartaran de los falsos dioses que tanto querían, y que no tuvieran nada que ver con los ídolos egipcios, porque el Dios de Israel soy yo. 8Pero ellos fueron rebeldes y no me obedecieron. Ninguno de ellos se apartó de los falsos dioses, ni renunció a los ídolos egipcios. Yo estaba tan enfadado que, para desahogarme, quise castigarlos allí en Egipto. 9Si no lo hice, fue por respeto a mí mismo y para que no hablaran mal de mí los pueblos entre los que vivían los israelitas. Y es que, en presencia de esos pueblos, yo me había comprometido a sacarlos de Egipto.
10Fue entonces cuando los saqué de Egipto y los llevé al desierto. 11Allí les di mis mandamientos, que dan vida a quienes los obedecen. 12También les di el día del sábado como señal del pacto que había establecido con ellos; así reconocerían que yo soy el Dios que los ha elegido. 13Pero ellos se rebelaron contra mí allá en el desierto; no obedecieron mis mandamientos, que dan vida a quienes los obedecen, y no respetaron el sábado. Yo estaba tan enfadado que, para desahogarme, quise acabar con ellos en el desierto. 14Si no lo hice, fue por respeto a mí mismo, y para que no hablaran mal de mí los pueblos que me vieron sacarlos de Egipto. 15También allí, en el desierto, les juré solemnemente que no los llevaría a la tierra que había prometido darles, esa tierra donde mana leche y miel, donde siempre hay abundancia de alimentos. 16Lo hice así porque ellos, en vez de obedecer mis mandamientos, los rechazaron; en vez de respetar el sábado, siguieron adorando a sus ídolos.
17A pesar de todo, yo tuve compasión de ellos y no los destruí en el desierto; 18pero a sus hijos les advertí que no siguieran el mal ejemplo de sus padres, ni tuvieran nada que ver con sus ídolos. 19Yo soy vuestro Dios. Por eso os pedí que cumplierais mis mandamientos, 20y respetarais el sábado, como señal de que me reconocíais como vuestro Dios. 21Sin embargo, vuestros hijos fueron rebeldes. No obedecieron mis mandamientos, que dan vida a quienes los obedecen, ni respetaron mis sábados.
Yo estaba tan enfadado que, para desahogarme, quise acabar con ellos allí en el desierto. 22Si no lo hice, fue por respeto a mí mismo, y para que no hablaran mal de mí los pueblos que me vieron sacarlos de Egipto. 23También allí, en el desierto, les juré solemnemente que los dispersaría por todas las naciones del mundo, 24porque ellos no obedecieron mis mandamientos, despreciaron mis leyes y no respetaron mis sábados, sino que siguieron adorando a los ídolos que adoraron sus antepasados.
25Llegué al extremo de darle leyes que no eran buenas y mandamientos que no les daban vida. 26Dejé que sacrificaran a sus hijos mayores como ofrenda a los ídolos. Lo hice para que se sintieran horrorizados y reconocieran que yo soy su Dios.
27Por todo esto, habla con los israelitas y diles de mi parte lo siguiente: También vuestros antepasados me ofendieron con su infidelidad. 28Cuando yo les entregué la tierra que había prometido darles, ellos hicieron pequeños templos en lo alto de las colinas y allí, bajo árboles frondosos, presentaban a los dioses falsos toda clase de ofrendas, provocando así mi ira. 29Yo les pregunté: ¿Qué clase de santuario de la colina es ese al que acudís? Y por eso recibió el nombre de «santuario de la colina» hasta el momento presente.
30Por eso, dales de mi parte el siguiente mensaje a los israelitas: Vosotros habéis seguido el mal ejemplo de vuestros antepasados y me habéis sido infieles adorando a esos ídolos odiosos. 31Seguís presentando a vuestros hijos como ofrendas quemadas en honor de esos ídolos. ¿Y todavía os atrevéis a venir a consultarme? Pues os juro por mí mismo que no os daré ninguna respuesta. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
32Queréis ser como las demás naciones de la tierra, que adoran a ídolos hechos de piedra o de madera. 33Yo soy vuestro Dios y os juro por mí mismo que reinaré sobre vosotros poniendo en acción mi ira y mi poder. 34Yo os sacaré de los pueblos y países en que ahora estáis dispersos y os reuniré de nuevo con fuerza incontenible. 35-36Así como en el desierto de Egipto entré en juicio con vuestros antepasados, así también entraré en juicio con vosotros. Os llevaré al desierto, fuera de los países donde os encontráis, y allí entraré en juicio con vosotros. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
37Lo mismo que los pastores apartan sus propias ovejas de las que no son suyas, yo elegiré uno por uno a los que formarán mi pueblo. Haré un pacto con vosotros, 38y os sacaré del país donde ahora vivís como extranjeros, pero pondré aparte a los rebeldes y, aunque salgan de la tierra donde ahora viven, los que se han apartado de mí no volverán a la tierra de Israel. Entonces reconoceréis que yo soy el Dios de Israel.
39En cuanto a vosotros, israelitas, esto os dice Dios: Podéis seguir adorando, si queréis, a los ídolos. Pero llegará el día en que tendréis que obedecerme y no dejaré que me faltéis al respeto presentando ofrendas a los ídolos. 40-42Delante de todas las naciones os mostraré que soy santo. Yo os sacaré de entre todos los pueblos y naciones donde ahora andáis dispersos. Os reuniré de nuevo en Israel, tierra que juré dar a vuestros antepasados, y me adoraréis en mi monte santo, que es el monte más excelso de Israel. Allí recibiré todas las ofrendas que queráis presentarme y seréis para mí tan agradables como el aroma del incienso. Entonces reconoceréis que yo soy el Dios de Israel y cumplo mi palabra.
43-44Israelitas, habéis sido malvados y corruptos, pero no os castigaré como merecéis. Voy a trataros bien solo por honor a mí mismo. Y cuando recordéis vuestra mala conducta y todas las malas acciones por las que os rechacé, sentiréis asco de vosotros mismos. Entonces reconoceréis que yo soy el Dios de Israel, y que cumplo mi palabra.
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