San Juan 17
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Jesús ora por sus discípulos#17.1-26 Esta oración especialmente solemne, en que Jesús ora por sí mismo (vv. 1-5), por sus discípulos (vv. 6-19), y por los que han de creer después (vv. 20-26), ha sido llamada su «oración sacerdotal». Cf. Ro 8.34; Heb 7.24-27.
1Después de decir estas cosas, Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, la hora#17.1 La hora: Véase Jn 2.4 nota *. ha llegado: glorifica#17.1 Glorifica: Véase Jn 13.1—21.25 n. Cf. Jn 7.39; 12.16,23,28; 13.31-32. a tu Hijo, para que también él te glorifique a ti. 2Pues tú has dado a tu Hijo autoridad sobre todo hombre, para dar vida eterna a todos los que le diste. 3Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.#17.3 Conocer indica aquí no sólo el aspecto teórico o intelectual, sino que lleva consigo también la aceptación, la fe, el amor, la obediencia al Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo (cf. Jn 14.7,9; 16.3; 17.25; 1 Jn 2.3-6,13-14; 3.1,6; 4.7-8; 5.20).
4»Yo te he glorificado aquí en el mundo, pues he terminado la obra que tú me confiaste. 5Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo.#17.5 En Jn se alude varias veces a la preexistencia del Hijo de Dios: Jn 1.1-3,15,30; 8.58; cf. Pr 8.23; Eclo 1.4; 24.9; Sab 9.9.
6»A los que escogiste del mundo para dármelos, les he hecho saber quién eres.#17.6 Les he hecho saber quién eres: lit. les he dado a conocer tu nombre. El nombre equivale a la persona misma. Eran tuyos, y tú me los diste, y han hecho caso de tu palabra. 7Ahora saben que todo lo que me diste viene de ti; 8pues les he dado el mensaje que me diste, y ellos lo han aceptado. Se han dado cuenta de que en verdad he venido de ti, y han creído que tú me enviaste.
9»Yo te ruego por ellos; no ruego por los que son del mundo,#17.9 La oración sólo por los discípulos es expresión de especial solidaridad con ellos. Véase, además, Jn 1.10 n. sino por los que me diste, porque son tuyos. 10Todo lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío; y mi gloria se hace visible en ellos.
11»Yo no voy a seguir en el mundo, pero ellos sí van a seguir en el mundo, mientras que yo me voy para estar contigo. Padre santo, cuídalos con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado, para que estén completamente unidos, como tú y yo. 12Cuando yo estaba con ellos en este mundo, los cuidaba y los protegía con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado. Y ninguno de ellos se perdió, sino aquel que ya estaba perdido, para que se cumpliera lo que dice la Escritura.#17.12 Sal 41.10. Cf. Jn 13.18.
13»Ahora voy a donde tú estás; pero digo estas cosas mientras estoy en el mundo, para que ellos se llenen de la misma perfecta alegría que yo tengo.#17.13 Jn 15.11; 16.24; 1 Jn 1.4; 2 Jn 12. 14Yo les he comunicado tu palabra,#17.14 Cf. Jn 8.51; 14.23-24; 15.3. pero el mundo los odia porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal.#17.15 Del mal: otra posible traducción: del maligno (esto es, del diablo). Cf. Mt 5.37; 6.13; 1 Jn 5.18. 16Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo. 17Conságralos#17.17 Ser consagrado, o santificado, significa pertenecer completamente a Dios y quedar destinado a su servicio (cf. Ex 13.2; 28.41; Jn 10.36). a ti mismo por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.#17.17 Jn 15.3. 18Como me enviaste a mí entre los que son del mundo, también yo los envío a ellos entre los que son del mundo.#17.18 Jn 20.21. 19Y por causa de ellos me consagro a mí mismo,#17.19 Aquí hay una alusión a la muerte redentora de Jesús (véase Jn 1.29 n.; cf. Mc 10.45; Heb 9.11-14). para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad.
20»No te ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. 21Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22Les he dado la misma gloria que tú me diste, para que sean una sola cosa, así como tú y yo somos una sola cosa: 23yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí.
24»Padre, tú me los diste, y quiero que estén conmigo#17.24 Jn 12.26; 14.3. donde yo voy a estar, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes que el mundo fuera hecho. 25Oh Padre justo, los que son del mundo no te conocen; pero yo te conozco,#17.25 Sobre conocer, véase Jn 17.3 n. y éstos también saben que tú me enviaste. 26Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos.»#17.26 Cf. Mt 11.27; Jn 1.18; 14.9.

Texto Bíblico: Dios habla hoy © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1994.

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