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Soltera y esperando...

DÍA 3 DE 7

Cultiva y cuida tu relación con Dios

Me gustan mucho las palabras “cultivar” y “cuidar”. ¿Alguna vez plantaste un árbol o algún cultivo? Si lo hiciste, coincidirás conmigo: ¡requiere trabajo! Hay que sembrar, cuidar, regar, eliminar plagas o insectos, y finalmente, luego de mucho tiempo y esfuerzo, disfrutar de sus beneficios, ya sea comer un rico fruto o verdura, o echarse a la sombra de un árbol.

Lo mismo pasa con nuestra relación con Dios. Es necesario cuidarla, y requiere trabajo. Primero que todo, no puedes esperar que crezca algo que no fue plantado… Entonces, ¿cómo podemos cultivar nuestra relación con Dios?

- Leyendo y obedeciendo la Biblia. «Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas» (Josué 1:8, NTV). No solo se trata de leer la Biblia, debes obedecerla. Si lo haces, Dios promete que te irá bien en todo lo que hagas. «Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto» (2ª Timoteo 3:16, NTV). La Palabra de Dios encamina nuestros pasos, nos muestra lo que estamos haciendo bien o mal. Si quieres conocer más a Dios y cultivar una relación profunda con Él, leer la Biblia es lo primero que debes hacer.
- Orando. «Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido» (Colosenses 4:2, NTV). Orar es hablar con Dios. La oración es una poderosa herramienta que Dios puso en nuestras manos para que podamos comunicarnos con Él. A través de ella podemos interceder, pedir y agradecerle a Dios. Es una forma de buscar a Dios. «El Señor está cerca de todos los que lo buscan; de los que lo buscan sinceramente» (Salmos 145:18, PDT).
- Siendo parte activa de la Iglesia. «Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca» (Hebreos 10:25, NTV). No se trata solo de asistir a las reuniones, debes ser parte activa de la Iglesia. Como hija de Dios, eres parte de Su familia. «Hay distintas formas de servir, pero todos servimos al mismo Señor. Dios trabaja de maneras diferentes, pero es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros. A cada uno de nosotros se nos da un don espiritual para que nos ayudemos mutuamente» (1ª Corintios 12:5-7, NTV). A través de los dones y talentos que puso en ti, úsalos para bendecir y ayudar a otros. Para eso son las familias, cada miembro ayuda a otro a crecer y desarrollarse.

Estas son cosas que debemos hacer a lo largo de todo el proceso, no solo al “plantar la relación”. Leer la Biblia, hablar con Dios y ser parte de la Iglesia son tres aspectos esenciales para crecer en tu relación con Dios y cada día conocerlo más. Debemos hacerlo a diario. Pero además de lo ya mencionado, ¿de qué otras formas podemos cuidar nuestra relación con Dios?

- Escapando de las tentaciones. «¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar» (1ª Pedro 5:8, NTV). ¡Cuidado! No hay nada que el Diablo desee más que corromper un corazón que le pertenece a Dios. Por lo que, si ve que te estás esforzando por crecer en tu relación con Jesús, hará todo lo posible para destruirte. «Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman» (Santiago 1:12, NTV).
- Rodeándonos de buenas amistades. «Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades» (Proverbios 13:20, NTV). No subestimes la poderosa influencia que tienen las amistades sobre tu vida. Terminarás pareciéndote a las personas con las que te relaciones… Piénsalo.
- Consumiendo material que te acerque más a Dios. Aprovecha la diversidad de material que existe hoy. Puedes estar en tu país escuchando una charla de un predicador que se encuentra a miles de kilómetros de distancia. Usa tu tiempo libre para leer libros, escuchar charlas, podcasts y música. Todo lo que te acerque a Jesús, ¡hazlo! Cuando comencé este proceso de acercarme de verdad a Dios, hubo un libro que me ayudó a hacer el click que tanto estaba necesitando. Fue uno de los libros de la conocida autora Elizabeth George, Una joven conforme al corazón de Dios. Allí encontré herramientas para comenzar a caminar más cerca de Dios. Si tienes la oportunidad, léelo.
- Pidiendo y escuchando buenos consejos. «Los planes fracasan cuando no se consultan, pero tienen éxito cuando se pide consejo a los que saben» (Proverbios 15:22, PDT). Cuando tengas dudas o decisiones difíciles por tomar, pide consejo a la persona correcta. Un consejo puede salvarte la vida.

Tener una relación con estas características beneficiará a tu futuro esposo. Podrás inspirarlo a tener una relación tan fuerte y profunda con Dios como la que tienes tú, y Él te admirará por eso.

Acerca de este Plan

Soltera y esperando...

Creo que uno de los mayores anhelos que tenemos como mujeres es encontrar al hombre ideal, casarnos y formar una familia. Pero, ¿qué pasa cuando el tiempo avanza y seguimos solas? Muchas veces, Dios no nos abre las puertas a determinadas oportunidades, porque no estamos preparadas para ellas. En este plan te comparto algunos principios fundamentales que debes tener incorporados en tu vida antes de comenzar a buscar esposo.

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Nos gustaría agradecer a Andrea Pachalian por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: https://about.me/andreapachalian