Chazown con el Pastor Craig Groeschel

Devocionales

Cuando Dios te creó, Él plantó en tu corazón ciertas cosas que valoras profundamente. Están grabadas en tu corazón. Son aquellos valores, que de seguir en el camino que Dios tiene para ti, se convertirán en la fuerza impulsora de tu vida. Son las cosas por las que estarías dispuesto a morir. Son tus valores intrínsecos.


Pensemos en algunos de estos valores fundamentales: necesidad de seguridad, deseo de aventuras, lealtad al hogar y a la familia, pasión por la justicia, placer por cuidar a los demás. Cuando te conectas con estos valores innatos dados por Dios, ellos reorganizan y dirigen tus energías, tu tiempo y tus pensamientos. Si los ignoras, tarde o temprano te sentirás desdichado. Si los identificas y te propones alcanzarlos, desencadenarás tu potencial y te prepararás a vivir en plenitud y éxito.


¿Qué es lo más importante en tu vida? ¿En qué te niegas a doblegarte? Tu respuesta es un valor intrínseco. Es un deseo impulsor o prioritario—tal vez diferente al de los demás—que Dios a puesto dentro de ti para que sepas hacia dónde dirigir tu vida. ¿Qué es lo excepcional en ti? ¿Qué valoras? ¿Cómo descubres tus valores intrínsecos?


Empecemos identificando algunos valores bíblicos aplicables a todos. Honestidad, compasión, diligencia, paciencia, humildad — estas virtudes morales y muchas otras no son opcionales. Son las normas de Dios y nos guían a lo mejor que Dios tiene para todos. Para saber más de lo que la Biblia dice sobre estas verdades reconocidas universalmente, lee el libro de Proverbios, el Sermón del monte de Jesús o el libro de Santiago. Recuerda: los valores bíblicos no son correctos porque están en la Biblia; están en la Biblia porque son los correctos.


Seamos concretos.
Pregúntale a Dios, “¿Qué valores y pasiones pusiste en mí? ¿Cuál es el modelo personal que Tú diseñaste en mi corazón?”. Al orar, pregúntate: ”¿Qué me hace sentir una ira justa?”. Y, “¿qué es lo que más amo, por sobre todo?”.
Ten un tiempo para pensar sobre esto. Cuando una idea viene a tu mente, escríbela. Puedes seguir este ejercicio por varios días o por uno sólo. Cuando hayas enlistado varios valores, selecciona cinco o diez valores intrínsecos, y luego anótalos en tu diario.