Viviendo Una Vida De Gratitud

Devocional

Me encanta leer los Salmos para recibir ánimo y consuelo. También me ayudan a poner en palabras la alabanza que siento en mi corazón. Muchos de ellos fueron escritos por David durante las temporadas más difíciles de su vida. El Salmo 54 se escribió mientras huía, solo y temeroso de su vida, escondiéndose del rey Saúl que lo quería muerto. Saúl lo perseguía porque había sido ungido como el futuro rey y estaba muy celoso. Cualquiera que ayudara al joven pastor corría el riesgo de perder la vida.

Si estuviera en los zapatos de David, y supiera que mi vida corre peligro y que los que me ayudan pueden morir, el miedo y el aislamiento me harían perder la esperanza. Sin embargo, David continuó hablando con el Señor como leemos en 1 y 2 de Samuel. A pesar de las circunstancias, David alabó al Señor. Me encanta que, aunque su vida estaba en peligro y lo traicionaron, se mantenía enfocado en Dios.

"Pero yo soy como un olivo que florece en la casa de Dios
y siempre confiaré en su amor inagotable. Te alabaré para siempre, oh Dios, por lo que has hecho. Confiaré en tu buen nombre en presencia de tu pueblo fiel" ( Salmos 52:8-9 NTV)

La fe, la alabanza y la esperanza estaban en el corazón de David incluso cuando temía por su vida. ¿Podemos decir estas palabras durante cualquier circunstancia?

En temporadas que he luchado contra la depresión, la ansiedad o la desilusión, he notado que la raíz más frecuente es la falta de gratitud.

Cierto verano, cuando nuestra familia se mudó de Kansas a Georgia, una plaga de piojos nos afectó a todos excepto a mi esposo. No fue la mejor manera de conocer a los vecinos y establecernos en una nueva comunidad. En lugar de conocer a nuestros nuevos vecinos, me pasé las primeras dos semanas peinando mi cabello y el de mis hijos por muchas horas. La ropa que lavé, el dinero y el tiempo que pasamos deshaciéndonos de los piojos me abrumó. Mi actitud era terrible.

Finalmente, otra vez pude sociabilizar y asistí a una cena para la esposa del comandante del batallón. Me senté con una hermosa mujer llamada Ashley que parecía brillar. Mientras hablábamos, me enteré de que batallaba el cáncer y se cubría la cabeza con un pañuelo. Esa noche volví a casa con una profunda convicción. A Ahsley le encantaría peinarse el cabello durante horas cada día. Me di cuenta de que pasaba por algo molesto e inconveniente, pero tenía mucho por lo que agradecer. Cuando peiné el cabello de mi hija esa noche, alabé al Señor con gratitud por nuestra salud y la capacidad de limpiar y cuidar de mi familia.

El dolor es dolor. Lo difícil es difícil. Pero la perspectiva y la alabanza pueden cambiar nuestra actitud hacia la situación. David escribió el Salmo 57 cuando huía de Saúl en una cueva. Mientras temía por su vida, ofrecía alabanza.

Tres maneras de alabar en toda circunstancia

1) Recuerda de dónde viene tu esperanza

David recuerda a quién alaba. Salmo 57:2 dice: «Clamo al Dios Altísimo, a Dios, quien cumplirá su propósito para mí» (NTV). Incluso en las peores circunstancias, la salvación es siempre la constante por la que debemos agradecer. Ora el Salmo 51:12: «Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga» (NVI).

2) Pide un corazón íntegro

David se mantiene confiado en Dios sin importar lo que enfrenta. La oración de David por Salomón en 1 Crónicas 29 es una que leo constantemente. Los versículos 18-19 dicen: «…Conserva por siempre estos pensamientos en el corazón de tu pueblo, y dirige su corazón hacia ti. Dale también a mi hijo Salomón un corazón íntegro, para que obedezca y ponga en práctica tus mandamientos, preceptos y leyes…» (NVI).

3) Agradece en toda circunstancia

A veces tienes que recordarte que debes despertar tu sentido de gratitud, como hizo David.

Salmos108:1-3 (NTV) dice: «Mi corazón está confiado en ti, oh Dios; ¡con razón puedo cantar tus alabanzas con toda el alma! ¡Despiértense, lira y arpa! Con mi canto despertaré al amanecer. Te daré gracias, Señor, en medio de toda la gente; cantaré tus alabanzas entre las naciones».

1 Tesalonicenses 5:16-19 NVI dice: «Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu».