Refugios

Dia 2 de 3 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Corriendo hacia Dios o corriendo de Dios


Desde el principio, hemos podido ver cómo Adán, al haber cometido un error, huyó; y cuando oyó que Dios estaba cerca fue a esconderse.


“Entonces el Señor Dios llamó al hombre: —¿Dónde estás? El hombre contestó: —Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo”.


Génesis 3:9-10 NTV


Muchas veces huimos de Dios en vez de correr a él en medio de nuestras dificultades. Estar en la presencia de Dios es estar expuestos, vulnerables, transparentes; y no siempre nos sentiremos cómodos con ello, ya sea por la vergüenza o por nuestros propios errores, los cuales nos impiden ir hacia Dios, como le sucedió a Adán.


Lo que muchas veces creemos es que al estar en la presencia de Dios, él nos juzgará o se espantará por nuestros errores, dudas o preguntas; pero esto no es verdad. Dios envió a Jesús exactamente con ese propósito, para que él sea el pago perfecto y que su sangre cubriera perfectamente toda esa vergüenza, como lo hizo en un inicio.


“Y el Señor Dios hizo ropa de pieles de animales para Adán y su esposa”.


Génesis 3:21 NTV


Hoy, recuerda que él es tu lugar seguro; no necesitas esconderte, ni esconder tu pasado, tu circunstancia, tus emociones o tus errores de él.


Hoy, él está dispuesto a recibirte, a abrazarte y a llenarte de fuerzas.


Dios te está llamando hoy con la misma pregunta: ¿Dónde estás?


 


Pausa | ¿En medio de momentos difíciles hacia dónde estás corriendo?


Práctica | Escribe y medita.