Fe En Ti Mismo

Devocional

Recuerdos que alimentan la confianza


David se alimentaba de los buenos recuerdos en los que fue victorioso. Las personas, cuando tenemos una jornada agridulce, al final del día solo solemos recordar lo malo que nos pasó, cuando ni siquiera Dios tiene malos recuerdos, pues toma nuestros pecados y los echa en lo más profundo del mar, deleitándose en el perdón. Si Él actúa así, no podemos andar recriminándonos entre nosotros mismos (ni a nosotros mismos) nuestras faltas, y más bien debemos seguir adelante.


Los israelitas también tenían buenos recuerdos. Habían presenciado el poder de un Dios que los había liberado de Egipto y que abrió el Mar Rojo, pero cuarenta años después seguían dudando y quejándose. A ellos, excepto a dos, les pesaron más sus pensamientos que la experiencia de haber presenciado las proezas de Jehová. Por la falta de fe de los que sí tenían experiencia, al final fueron los más jóvenes —o sea, los que no fueron testigo de aquellas proezas— quienes heredaron la tierra prometida.