El Último Primer Día

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Devocionales

"ENFOQUE" 


El lunes es el día que la gran mayoría elige para comenzar una dieta. El martes, el día para abandonarla. El enfoque erróneo suele ser el gran problema en aquellas metas que se proponen con mucha determinación, pero que al paso de los días, solo llenan una larga lista de pendientes a revertir en algún momento. Mejorar una mala economía, revertir el fracaso de una relación, promover los proyectos guardados, mejorar un servicio deficiente,  consagrarnos con mayor intensidad a Dios.


Y la sensación de estar viviendo un Déjà vu constante, no deja de perseguirnos. Ya hemos estado muchas veces frente a este famoso “primer día” con la pregunta resonando en nuestra mente: ¿Cuándo abandonaremos?.


El pueblo de Israel venía posponiendo la decisión de pelear hacía varios días "V.16...Goliat salía a mañana y tarde para desafiar al ejército israelita. Así estuvo burlándose de ellos por 40 días". A pesar de que ellos salían cada jornada a formarse y dar el grito de batalla, la escena terminaba siempre de la misma manera. V.24 "Los soldados israelitas veían a Goliat y corrían de miedo.”


¿No es la misma sensación que solemos sentir frente a lo que se nos presenta? Nos armamos de valor para tomar las decisiones de manera radical, pero nunca parece ser suficiente para ejecutarlas por completo.


El ejército pretendía ganar la batalla desde un enfoque errado: Las estadísticas de Goliat eran claramente contrarias y lucían insuperables, mientras que David tomó la determinación de no ver a Goliat como un problema, sino como una oportunidad única.  Su enfoque primario fue la  recompensa, y por consiguiente, el nombre del Señor iba a ser una vez más glorificado. El mismo Dios que lo había librado tantas veces, volvería a mostrar su poder en esta situación.


Esto es lo que pasa cuando decidimos tomar decisiones y ejecutarlas eligiendo el enfoque correcto: Somos recompensados y el nombre del Señor es glorificado.


Dios te está desafiando a cambiar el enfoque sobre los problemas y las dificultades que estás pasando. No sigas leyendo y analizando las estadísticas que solo se centran en la dificultad. Enfrenta la prueba, con los ojos puestos en la recompensa; sabiendo que sus planes siempre “son de bien y no de mal” porque Él está con vos y lo va a demostrar una vez más. ¡¡La victoria está asegurada!!