Aprendiendo a dominar la lengua

Devocionales




Una de las cosas por la que deberíamos esforzarnos es pensar antes de hablar. La Biblia dice que no debemos precipitarnos a hablar. Pero ¿Cuántas veces decimos algo y luego pensamos "yo no quería decir eso"? Pero ya es demasiado tarde, porque las palabras ya han salido de nuestra boca.


Las Escrituras mencionan el poder de la lengua. Santiago dedica un capítulo entero al control de la lengua. 


Cuando consideramos las palabras de Jesús en Mateo Lucas 6:45 (RV60) “(…) porque de la abundancia del corazón habla la boca” comprendemos el porqué a la lengua se le da un tratamiento tan extenso. 


La manera en que manejamos la lengua es un gran indicador de cómo están nuestros corazones ante Dios (Santiago 3:1-18). La Biblia enfatiza en que lo que decimos es una indicación precisa de lo que hay en nuestro corazón. Si escuchamos con atención las palabras de una persona, podemos también escuchar lo que hay en su corazón. Es uno de los mayores indicadores de la vida cristiana. Nuestras lenguas nos delatan; hablan de quiénes somos.


De la abundancia del corazón habla la boca.


Ahora, la lengua se controla de adentro hacia afuera. No controlamos la lengua usando técnicas o estrategias de control, sino trabajando con el corazón. Jesús dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” Lucas 6:45 (RV60).


Hablamos de lo que hay y domina nuestro corazón. Nuestras palabras revelan nuestro corazón. Si hay un buen tesoro en el corazón, se mostrará; si es malo, también se mostrará con el tiempo. Jesús dijo: “No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” Mateo 15:11; 15:18-19 (RV60).


Se requiere, pues, limpiar y sanar el corazón para lograr control sobre la lengua; para tener una lengua que edifique, construya en positivo, amoneste con sabiduría, consuele ante adversidades y haga honor a la verdad. 


No en vano la palabra de Dios dice “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo” Proverbios 23:7 (RV60). Se requiere, entonces, cultivar la salud del corazón. Se necesita guardar el corazón, como lo aconseja el proverbista: “Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida.” Proverbios 4:23 (RV60). La pregunta obligatoria es: ¿Con qué alimentamos nuestro corazón? ¿Qué cosas leemos o vemos en televisión? ¿Qué buscamos en internet? ¿Qué tipo de conversaciones sostenemos? ¿Qué tipo de amistades cultivamos?