La prosperidad de Dios es integral

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Devocionales




Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 2:2






El apóstol Juan ora para que la prosperidad y la salud física de Gayo se completen con su condición espiritual. Esta oración intercesora refleja el triple ámbito de la prosperidad integral que Dios provee para sus hijos: bienes materiales, salud física y salud y crecimiento espiritual.


En los últimos tiempos ha penetrado en la iglesia la doctrina de la prosperidad que hace énfasis en la “bendición material”, definiendo la relación con Dios como una especie de negocio. 


Lo cierto es que algunos creyentes interpretando erróneamente las Escrituras, no reconocen otras manifestaciones de la prosperidad y la riqueza, que el dinero; pero la verdadera prosperidad es integral: incluye lo financiero, lo relacional, lo espiritual, la funcionalidad emocional, el desarrollo intelectual, la salud, entre otras áreas.


A la luz de 3 Juan 1:2 la prosperidad material y la salud física son una parte de la prosperidad integral, pero están incompletas sin la salud espiritual. 


Dios puede, de acuerdo a su plan sabio, usar una falta de prosperidad material y salud física para provocar una mayor prosperidad y salud en la escala de la eternidad.


No obstante, algunos viven en pobreza y enfermedad sencillamente porque no buscan lo mejor de Dios, no siguen los principios de Dios ni caminan en fe. Asimismo, hay otros que dicen que debemos usar las promesas de Dios para satisfacer un deseo carnal para lograr comodidad y lujo.


El hombre es un ser tripartito


Dios nos hizo cuerpo, alma y espíritu, lo que hace que Dios trabaje en todas las áreas de la vida del hombre. Y todas estas dimensiones tienen cabida en la vida del hombre, por eso es importante vivir en equilibrio. 


Hay creyentes que están enfermos espiritualmente. Puede que tengan buena salud físicamente, pero están enfermos en cuanto a su salud espiritual. Pero una buena salud espiritual, es algo prioritario en la vida del creyente. Lo que la salud es para el cuerpo, es la santidad para la vida espiritual del creyente. El estar sano espiritualmente, es vivir en santidad. Significa que estamos creciendo en la gracia y el conocimiento de Cristo.