[Serie Todas las cosas] Nosotros el pueblo

Dia 1 de 3 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Nosotros, el pueblo, podemos acercarnos más los unos a los otros


Bajo las órdenes de permanecer en casa, todos nos hemos dado cuenta de cuánto anhelamos la conexión y la interacción humana. Esta situación es un poco más cómoda para los introvertidos. Sin embargo, todavía hay algo en todos nosotros que, en medio de la imposibilidad de conexión e interacción personal, nos obliga a descubrir cuánto lo anhelamos. Las llamadas de zoom están bien y la iglesia en línea es fantástica, sin embargo, hay algo poderoso en la comunidad de los santos y en la conexión con nuestros hermanos. 


Dios ha puesto en todos nosotros el deseo de conexión. ¿Pero qué sucede cuando una pandemia cambia forzosamente la dinámica de nuestras relaciones? Una circunstancia social diferente puede revelar problemas y relaciones frágiles que la mayoría de las veces se esconden detrás de nuestro ajetreo. 


Estos cambios provocan tensiones en nuestros hogares y olvidamos, por ejemplo, que nuestro objetivo número uno con nuestros hijos en casa no es el álgebra, la historia o la ciencia. Nuestra prioridad es conectarnos sana y amorosamente. Necesitamos permitir que reine la paz y priorizar a la persona sobre la actividad. 


En la carta a la iglesia de Filipos, el apóstol Pablo escribe un mensaje de amor y aliento a sus hermanos y hermanas desde la prisión. La dinámica en la que se encuentra es la misma que hemos estado describiendo. Pablo, está lejos de sus amigos queridos, anhela conectarse con ellos y descubre que hay problemas dentro de la iglesia. Hay un anhelo en el corazón de Pablo por la cercanía, la sanidad y el crecimiento dentro de la iglesia. 


Pablo exhorta a las hermanas, Evodia y Síntique, a estar de acuerdo en el Señor, a resolver su desacuerdo y a permanecer fieles al Señor (Filipenses 4:1-2). La dinámica en la relación entre estas dos mujeres cambió. Solían luchar juntas por el evangelio con Pablo, pero ahora que Pablo está lejos y encadenado, la dinámica de la relación ha cambiado y la tensión entre ellas surgió, revelando problemas subyacentes. El apóstol llama a otro compañero en la fe, Sícigo, para que ayude a estas mujeres. La sanidad de esa relación era de suma importancia. Estaba por encima de su trabajo por el evangelio. 


Hoy, te invito a hacer una pausa y pensar en cómo estos cambios en la dinámica familiar por la pandemia han revelado heridas, fragilidad o dificultades. Toma este tiempo como una oportunidad para acercarte, sanar, crecer y prosperar en todas tus relaciones en el Señor. No sólo sobrevivamos a esta pandemia, que el Señor sane a Su pueblo en todas las cosas.