[Serie La manifestación de Cristo en nosotros] Parte 2

Dia 1 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

El Espíritu de verdad


Cristo dice que cuando el Espíritu de verdad venga, nos guiará a toda la verdad. El Espíritu no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y nos hará saber lo que habrá de venir. «Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo hará saber a ustedes. Todo lo que tiene el Padre es mío, por eso dije que él toma de lo mío y se lo hará saber a ustedes».


Hay una confusión grande en el cuerpo de Cristo cuando se habla del Espíritu de Dios, porque la religión ha hecho esto muy complicado. Ha metido ideas en los creyentes que no están basadas en la verdad. Han dividido la experiencia del Espíritu en diferentes etapas, experiencias o en diferentes manifestaciones, poniendo a los creyentes en diferentes categorías, donde algunos de los creyentes son privilegiados porque tienen más que otros, porque unos han tenido una experiencia que los hace más espirituales y los hace más capacitados para servir a Dios que a los otros que no han tenido esa experiencia. 


Entonces enseñan «que aparte de creer en Cristo, donde eres sellado por el Espíritu Santo, debes tener una experiencia más, que dicen es el bautismo con el Espíritu Santo». Pero sabemos que eso solamente lo puede dar Cristo, pero no lo da a todos, sino a quien él quiere, es decir, una vez que crees en él, si él quiere y cuando él quiera, te va a dar el bautismo con el Espíritu Santo. Muchos piensan que la única evidencia que tienes de ese bautismo es hablar en lenguas. Es por esto por lo que los hijos de Dios viven frustrados porque piensan que Dios no ha querido darles esa experiencia, y tenemos los hijos de Dios que han recibido el bautismo con el Espíritu Santo y los otros incompletos de segunda categoría, inhabilitados e incompetentes hijos de Dios. 


Pero hoy les tengo buenas noticias, porque quiero decirte que el Espíritu de verdad ya vino a ti, porque nadie puede llamar a Jesús «Señor», sino por el Espíritu Santo y si tú lo reconoces como el Señor de tu vida es porque el Espíritu de Dios ha sido derramado, ha sido injertado, ha sido bautizado, ha sido sumergido en tu espíritu.