Dinámicas de una madre

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Devocional

La madre, el alma de la familia  


El regalo de una madre es alegrarse del fruto de su vientre, sus hijos. Hay madres que no tienen el privilegio de estar alegres ya que alguno de sus hijos está produciéndole tristeza porque no vive adecuadamente. La vida de los hijos repercute en la de las madres. Afortunadamente las madres que están en Cristo son mujeres que pueden alegrarse por la vida de sus hijos, porque dan fruto y ven su desarrollo.  Quiero animar a las madres para que cumplan con la función que Dios les dio como madres y que solo ellas pueden cumplir.  


La madre es como el alma de las familias. Así como tenemos espíritu, alma y cuerpo, la mujer es como el alma, es la parte emotiva de la familia. La madre hace que en la familia existan cosas emocionantes. Imagínate un hogar sin madre, donde solo estuviera la figura del padre, no sería lo mismo, no habría sentimiento ni emociones, existirían acciones, pero sin abrazos, besos y palabras significativas, todo sería como realizar el deber sin sentimientos. 


La mujer representa la parte del alma dentro de la casa, por eso cuando se celebra el día de las madres es algo significativo, pero la celebración del padre es algo pequeño. Cuando se celebra el día de las madres, se celebra una imagen, en el subconsciente lo hacemos con alegría y pasión porque es lo que ella manifiesta (lo emotivo y emocionante). En cambio, el día del padre se celebra con la imagen que tenemos en el subconsciente que es la función del deber y lo hacemos más con el razonamiento que con el corazón, no hay tanta pasión y emoción como en el día de las madres. 


En el día de las madres los comercios venden exageradamente. El día que más se vende en el mundo después de Navidad es el de las madres, el tercero es San Valentín y el del padre es como el sexto, porque no es algo emotivo. En el día que se venden más flores no es en San Valentín sino el día de las madres. El día de las madres se celebra con emoción y alegría porque es emotivo y se desea celebrar.  


Reflexionemos 


Madre, ¿has aprendido a ser la alegría de tu casa? ¿Representas el alma de tu hogar? ¿Haces que tu casa produzca el deseo de volver de tu esposo y tus hijos?