Experimentando la paz de Dios

Día 5 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocional

La paz no se traduce en perfección



Como seguidor de Cristo, consuélate en saber que tu salvación te pone en paz con Dios. Y entonces, con cada día que lo sigas y le permitas guiar tu vida experimentarás la paz de Dios. Sin embargo, aún cuando tenemos la paz de Dios en nuestras vidas, eso no se traduce en perfección en el mundo. Hasta que vivamos en nuestro hogar celestial y eterno con Dios no conoceremos o experimentaremos perfección. 



Entonces, ¿qué nos hace pensar que la paz de Dios se traduce en perfección? Nuestras expectativas. El Pastor Steven Furtick dice: “Si voy a vivir en paz, debo renunciar a mis expectativas de perfección. La paz no se encuentra en un lugar o en circunstancias libres de problemas.” 



Mientras estemos en la tierra, tendremos problemas y dificultades. Pasaremos por épocas de dolor intenso porque el dolor viene con las luchas en las relaciones, economías y crisis de salud. Esta presión externa no tiene el poder de quitar la perfecta paz de Dios dada en Jesús. Furtick continúa diciendo: “Él no me saca de esas situaciones; Él me encuentra en medio de ellas.”



Él nos encuentra en nuestras más profundas necesidades con inexplicable e insondable paz. El término paz de Dios es inigualable e incomparable. Nada ni nadie se compara con esta perfecta y misteriosa paz. Aunque está más allá de nuestra comprensión, sabemos cuándo tenemos la paz de Dios y cuándo no. 



La experimentamos en medio del incomparable dolor porque tenemos tranquilidad. La experimentamos cuando estamos en dificultad financiera y no sabemos cómo pagaremos la siguiente deuda, mas nos maravillamos en descansar en la provisión de Dios. La experimentamos cuando nuestra salud está en peligro y no sabemos cuándo vendrá la sanidad, mas no podemos explicar la serenidad con la que vivimos. Esa es la paz de Dios en situaciones imperfectas. La vida no es perfecta, pero nuestro Dios sí lo es.  



Dios no siempre nos saca de los valles, pero siempre nos ayudará a cruzarlos. Frecuentemente, es en lo incierto donde Dios nos muestra poderosas revelaciones de quien es Él y quienes somos. Aún podemos confiar y descansar en nuestro buen Dios mientras vivimos retos y exhibir nuestra fe durante nuestras propias lluvias torrenciales. Esta es la fe que place a nuestro Dios.