[La iglesia que trabaja] ¿De quién es la iglesia?

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Devocionales

Cristo es el dueño y cabeza de la iglesia


La confusión sobre quién es el propietario de la iglesia y quién debería estar a cargo, está paralizando a algunas iglesias en los Estados Unidos donde, muchas congregaciones han alcanzado mesetas y otras tantas han comenzado a declinar, en gran parte por causa de su enfoque democrático que hace que la iglesia sofoque su impacto. Esto puede desviar a la iglesia de su propósito eterno y, en consecuencia, detener el flujo del poder de Dios para los ministerios relevantes.


Las claves para que nuestras iglesias se enfoquen en lo correcto es:



  • reconocer a Cristo como el dueño y cabeza de la iglesia,

  • abrazar el flujo bíblico de autoridad a través del oficio ministerial junto con sus dones,

  • y poner en práctica el sacerdocio de los creyentes.


Decimos que creemos que Cristo es la cabeza, pero luchamos por las posiciones de poder dentro de la organización. Confiamos en Él en cuanto a la eternidad, pero queremos estar a cargo hasta que lleguemos allí. Decimos que creemos en equipar a los santos para el ministerio, pero relegamos la mayor parte del trabajo a profesionales pagados. Creemos que la muerte de Cristo abrió el camino para que todos invoquemos a Dios, pero confiamos principalmente en el predicador para la oración y la intercesión.


Convertirse en una iglesia saludable significa volver al patrón de Dios. Este patrón se nos entregó en el Nuevo Testamento y nos libera a nosotros, la gente de la iglesia, para hacer un ministerio relevante. Este proceso también libera el poder de Dios para permitir y confirmar nuestros esfuerzos. En muchos casos, los hombres y mujeres buenos no fluyen en el propósito de Dios porque no conocen sus roles en el proceso de Dios.


Cuando llegamos a entender la verdad sobre la autoridad de Cristo, podemos pasar de nuestras actitudes de mantener al pastor responsable, a un corazón de servicio para el propósito de Dios. ¡Los principios y patrones bíblicos prácticos estudiados en este devocional, te ayudarán a encontrar esperanza y ayuda real para ser parte de la iglesia que funciona!


¿Estás dispuesto a reconocer a Cristo como el propietario y cabeza de la iglesia?