Cómo el evangelio satisface nuestras necesidades más grandes

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Devocionales

¿Qué nos dicen las películas de superhéroes sobre nuestras necesidades más grandes?


Algunas de las historias más épicas son aquellas en donde alguien salva a otra persona. Ya sea de manera física, emocional o mental, nos encanta ver cómo se cubren las necesidades y las vidas son restauradas. Nos encantan las historias de salvación.


También tendemos a inclinarnos por las historias que proporcionan renacimiento y segundas oportunidades. Nos regocijamos cuando la chica le da al chico una segunda oportunidad o cuando un padre irresponsable llega a casa y promete cambiar. También amamos las historias de redención.


Sin embargo, nuestro amor por estas historias no comenzaron con las películas de superhéroes o las series familiares. Hasta los textos más antiguas cuentan historias de salvación y redención. Si bien los detalles de las narraciones han cambiado, los temas siguen siendo los mismos.


Entonces, ¿qué nos muestra acerca de la humanidad este interés en la salvación y la redención?


Nos muestra lo mucho que queremos estas cosas. Sabemos que queremos salvos de algo. Sabemos que necesitamos ser redimidos. Pero, ¿por qué?


Esto es lo que examinaremos en este estudio. Al revisar la Santa Biblia de Dios vemos cómo el evangelio de Jesucristo cubre nuestras necesidades más grandes, cómo nos da la salvación y la redención que realmente necesitamos. Mejor que cualquier película o libro, el evangelio no sólo nos cuenta una historia de salvación y redención: también nos invita a ser parte. Las historias que vemos tienen el poder de salvarnos y redimirnos, pero tenemos que confiar que son verdaderas. Aún más importante, tenemos que confiar en Aquel a quien las historias nos señalan: Jesucristo.


Las Escrituras de hoy funcionan como un resumen de todo el evangelio, contados en pocos versículos. Examinaremos muy de cerca cada punto en los siguientes días, pero no tienes que ser un experto en la historia para confiar en ella. Si aún no lo haces, puedes comenzar poniendo tu fe en Jesucristo. Como veremos en estos versículos, Él es el Salvador y Redentor que necesitamos con más desesperación.