[Serie El sol] ¿Por qué estás tan enojado?

Devocionales

Enójate pero no peques


Como seres humanos, todos podemos identificarnos con la lucha personal contra la ira. No importa cuán pacientes, amables o encantadores seamos. En un momento dado, todos nos enojamos. La Biblia reconoce que es una reacción común, sin embargo, nos advierte respecto a sus consecuencias.


Un estudio muestra que el 70% de los árbitros americanos nuevos, renunciaron en los primeros tres años de trabajo. Basado en el estudio realizado por la Asociación Nacional de Deportes oficiales, todos los árbitros estuvieron de acuerdo con la causa por la que renunciaron: el abuso generalizado por parte de padres y entrenadores. La pregunta que surge de esta investigación es, ¿por qué nos enojamos en un tiempo que se supone, debería ser de diversión? ¿Cómo es posible que algo que debería ser un tiempo placentero y divertido se convierta en una “zona de guerra”?


Nuestra cultura está llena de películas cuyos personajes se enojan y expresan su furia por diferentes razones y de diferentes maneras: Furia en el camino, Un día de furia, Locos de ira. Los personajes reaccionan con incrementada violencia mostrando sus frustraciones. Es muy común, es humano. El conocido dicho latín declara: Errare umanum est, perseverare autem diabolicum; Errar es humano, pero persistir es diabólico.


Si el enojo es tan común en los seres humanos, ¿cuál es el problema? La Biblia nos advierte: Si se enojan, no pequen. No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol, ni den cabida al diablo. 


Es tan claro como el cristal, vemos que la reacción de enojo es normal, pero el problema está en que puede convertirse en pecado. El resultado del enojo puede herirnos a nosotros mismos y herir nuestras relaciones también. A lo largo de estos días del plan devocional, analizaremos el “por qué” de nuestro enojo; iremos a la raíz del problema, lo expondremos y nos desharemos de todos los obstáculos que interfieren en nuestro caminar en justicia. 


Pensamiento del día


Está bien enojarse, no está bien pecar por causa del enojo.


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