[Serie El sol] ¿Por qué estás tan enojado?

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¿Por qué estás enojado?


Considerando el asunto del enojo, podemos ciertamente concluir que el enojo es una emoción secundaria, puesto que es el resultado de otro sentimiento. El enojo se encuentra en la superficie, pero la emoción que lo dispara es la raíz del problema. Esa es la respuesta de tu por qué o la razón de tu enojo. Es precisamente la que hace la diferencia entre enojo legítimo (sin pecado) y enojo ilegítimo (pecado). La pregunta que debemos respondernos a nosotros mismos es la siguiente: ¿Por qué estoy enojado? ¿Es por causa de mis preferencias o es por los propósitos de Dios? Existe una vasta diferencia entre las dos.


Cuando te enojas porque tus deseos no se hacen realidad, la razón detrás del por qué, son tus preferencias. Hay algo que tú deseas ardientemente, pero que no consigues. Esto puede ser: respeto, amor, la vía más rápida en la avenida, un lugar de parqueo, la mejor mesa en un restaurante, y así sucesivamente. Tu egoísmo es confrontado, y tú deseas “devolver el golpe”. Sientes que “te mereces” algo que no estás consiguiendo cuando quieres y como quieres. Nos frustramos porque no alcanzamos nuestras expectativas.


La segunda razón detrás de tu “por qué” es totalmente diferente. Te enojas porque los propósitos de Dios han sido desafiados. Algo ilegítimo ha tomado su lugar, y eso nos enoja. Algunas personas llaman “enojo santo” a este sentimiento. William Wilberforce lideró durante veinte años, la campaña parlamentaria contra la trata de esclavos en Inglaterra, hasta la aprobación del Acta contra la trata de esclavos en 1807. Él y otros evangélicos se horrorizaron por lo que percibían como un comercio depravado y no cristiano: la codicia y avaricia de los dueños y comerciantes de esclavos. Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Al ver estas verdades desafiadas surgió la “ira santa” en cristianos que pusieron el propósito de Dios primero.


Jesús, es siempre el mayor ejemplo de enojo legítimo. En las lecturas bíblicas del día de hoy, verás algunos ejemplos de expresiones de legítimo enojo y las razones detrás de eso. La pregunta que todos deberíamos hacernos cuando el enojo tiene lugar es, ¿por qué estoy enojado? La respuesta nos permitirá entender su legitimidad.


Pensamiento del día


Cuando me enojo, necesito preguntarme a mí mismo, ¿por qué estoy enojado? ¿Es por causa de mis preferencias personales o porque los propósitos de Dios han sido desafiados?