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Devocionales

Dios obra en la historia y también en nuestras vidas. Podemos ver su actuar a través de la trayectoria del pueblo de Israel. Una historia que puedes conocer mucho más estudiando la Biblia. 


Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, lo hizo con el propósito de que viva en armonía con él, con la naturaleza y con su prójimo. Para ello Dios hizo un pacto con él y ella que les permitiría vivir en esa armonía. Sin embargo, el hombre y la mujer desobedecieron los principios de Dios y decidieron trazar su propio camino. Después de mucho tiempo el Señor hizo un pacto con Abraham, le prometió que sus herederos serían muchos (Génesis capítulo 15) y se estableció la circuncisión como un símbolo del pacto entre Dios, Abraham y sus descendientes. Su hijo Isaac tuvo dos hijos, uno de ellos, Jacob, tuvo doce hijos, los cuales dieron inicio a las doce tribus de Israel.


En esta familia pasó una situación trágica. Uno de los hermanos llamado José fue vendido por el resto de sus hermanos a unos comerciantes que pasaban por allí José fue vendido como esclavo en Egipto, pero con el pasar del tiempo ocupó un puesto muy importante entre los gobernantes de Egipto (puede leer más en Génesis capítulos 37 al 45). Años más tarde, a través de su puesto en Egipto Dios permitió que toda la familia se salvara de la hambruna que les amenazaba.


Los israelitas caminaron por el desierto por más de 40 años con la promesa de tener un territorio propio. Durante ese tiempo Dios les dio un código para que vivieran en comunidad. Ese código es conocido como los Diez mandamientos.