Serie Gracia, simple y profunda - Gracia y perdón

Dia 1 de 3 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Ama a tus enemigos 


Hace mucho tiempo hubo una pareja en Texas que estuvo casada durante cuarenta años. El marido se enojó mucho con su esposa por el precio que pagó por una libra de azúcar. Estaba tan enojado, que causó gran resentimiento en su matrimonio; esto se incrementó en los dos meses siguientes hasta que en un momento drástico, tomó una sierra y cortó su casa a la mitad. Movió su mitad hasta el borde de la propiedad para vivir allí y cerró las paredes cortadas a cada lado para que ella pudiera vivir en la otra mitad. No sé si hacer todo eso por una libra de azúcar vale la pena, pero sé que hay mucha falta de gracia en las relaciones. Si pudiéramos inventar una frase que represente lo contrario de lo que Dios está enseñando a través de las Escrituras y todo lo que Él nos ha dado, es mucha falta de gracia. Sin saberlo, la falta de gracia, puede volverse muy venenoso y letal.


El 18 de marzo de 1937 en la Escuela Secundaria New London en Texas, había 600 personas entre empleados y estudiantes. A 10 minutos de la hora de salida de clases hubo una gran explosión. Se desconoce realmente el motivo, pero se asume que en el nuevo edificio de la escuela, se filtró un gas natural invisible, inodoro e incoloro. Creen que cuando un maestro de taller activó una lijadora eléctrica, provocó la explosión masiva. Testigos fuera de la escuela dicen que las paredes del edificio se abultaron y todo el techo se elevó cientos de pies en el aire como una bola de fuego. Como resultado, 295 personas murieron en New London, Texas. Esta fue una de las mayores tragedias en la historia de Texas.


Puedes pensar que estas dos historias no están relacionadas, pero lo que es similar es el tipo de atmósfera; un ambiente inodoro, incoloro, venenoso y sin tolerancia que está afectando nuestras relaciones. Donde quiera que vayamos, hay niveles de falta de gracia. Cada persona puede dar fe que ha tenido amargura, enojo o resentimiento hacia alguien. ¿Es esa la forma en que Dios quiere que vivamos? No creo que Dios quiera eso para nosotros, pero sucede en la mayoría de nuestras relaciones.


Jesús dice: Ama a tus enemigos y ora por cualquiera que te maltrate. Esta palabra «enemigo», es bastante dura. Yo no llamo a muchas personas «mi enemigo». Esa palabra evoca sentimientos de tiempo de guerra. Cuando Jesús dice que ames a tus enemigos, Él pregunta: ¿Cómo puedes poner en acción el amor en una guerra? Creo que enfatiza que en las relaciones difíciles podemos elegir amar a quienes no nos aman.