Hombres a prueba de tormentas II

Devocionales

¿Cuál es nuestro objetivo?


¿Cuál es tu objetivo en la batalla con la tentación sexual? Esta pregunta puede parecer tonta, pero no queremos que la tentación nos domine, ¿verdad? La pregunta no es tan simple, sin embargo, la respuesta dictará, en gran medida, qué tan exitosos seremos en la batalla. Piensa en estas cuatro posibles respuestas:



  • Quiero dejar de sentirme culpable.

  • Quiero que Dios elimine la tentación.

  • Quiero decir "no" a la tentación.

  • Quiero honrar a Dios.


Antes de seguir leyendo, tómate unos minutos y elije la opción que deseas. ¡No selecciones automáticamente la respuesta de "iglesia"!


Quiero dejar de sentirme culpable


La primera opción es fácil de abordar. Si queremos que la culpa se vaya, entonces parece que no estamos luchando por la pureza sexual. Simplemente no queremos sentirnos mal por nuestras acciones. Pasas demasiado tiempo leyendo porno y luego te masturbas con las imágenes en tu pantalla. Más tarde, recuerdas el principio, «huye de la inmoralidad» y te sientes culpable, una culpabilidad válida porque no obedeciste las Escrituras. No huiste de la inmoralidad, la perseguiste. 


Para el creyente, la culpa surge debido al trabajo de nuestra conciencia, del Espíritu Santo en nosotros y de la Palabra de Dios. Si lo único que deseamos es que desaparezca esta culpa, una conciencia legítima de que hemos pecado, entonces nos enfocaremos en cómo nos sentimos con respecto a nuestros pensamientos o acciones en lugar de lo correcto. La Biblia llama a esto «endurecimiento de nuestro corazón» o «lo abrasador de nuestra conciencia».


Desear remover la culpa, es como querer que desaparezca la luz roja de advertencia en el tablero del automóvil. Cuando la luz roja dice «revisar el motor», ¡el problema no es la luz roja! Algo en mi motor necesita atención, y la luz de advertencia me lo informa para poder solucionar el problema. La verdadera culpa tiene un propósito similar. Así como la luz roja en el tablero indica que algo en nuestro automóvil necesita repararse, la culpa nos advierte que algo en nuestra vida se tiene arreglar. La solución no es "desconectar la luz", sino "solucionar el problema". Eliminar la culpa no lleva a la pureza sexual.


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