La Justicia de Dios

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Devocionales

La justicia en los Salmos


Los Salmos son canciones para Dios. Fueron coleccionados a lo largo de muchos años y se convirtieron en el himnario de Israel. Presentan la vida delante de la presencia de Dios: toda la vida, no solo las partes espirituales. Todas las circunstancias de la vida y todas las emociones —deleite, agradecimiento, horror, furia— son traídas a la adoración.


Estos poemas profundamente emocionales tienen un tema: la lucha por traer justicia al mundo. Los salmistas alaban a Dios por sus poderosas obras de justicia, y luego le suplican a Dios: «Sálvame del mal. Ven y juzga al mundo. Ajusta cuentas». Los Salmos nos enseñan cómo orar por todo. La mayoría nos enseñan cómo orar por justicia.


Gracias a la preocupación de Dios por la justicia, muchos salmos hablan de salvaguardar los derechos del pobre, defender al vulnerable y protegerlos de la violencia (que casi por definición es el fuerte dándole una paliza al débil). Los buscadores de problemas, los mentirosos y los tramposos son llamados a cuentas. Para los escritores de los Salmos, el juicio no es algo a lo cual tener aversión, es algo por lo cual orar y soñar, porque Dios juzga con justicia.


Los Salmos son el diario emocional y espiritual del pueblo de Dios que batalla contra enemigos malignos. Hay puntos dramáticos altos y bajos que salen disparados de casi cada página. Algunas veces en el mismo poema, el salmista pasa de la serenidad a una ansiedad extrema y nuevamente de regreso. Anhela un refugio, una «fortaleza».


La justicia de Dios se extiende más allá de los problemas del salmista, más allá de la vida de Israel, a un gran futuro para todo el mundo. «Todas las naciones» deberían cantar las alabanzas de Dios; «todas las naciones» algún día serán contadas como el pueblo de Dios. Esto, también, es justicia: las bendiciones que Dios prometió a Abraham para todo el mundo.


No obstante, ellos entienden que Dios está trabajando para enderezar un mundo violento e injusto. Los Salmos nos despiertan y ensanchan nuestra mente y sentimientos. Nos enseñan cómo orar por el débil y el vulnerable. Nos enseñan cómo orar cuando somos el débil y el vulnerable. Nosotros, también, podemos cantar estos cantos de justicia.


Tim Stafford, Estados Unidos (tomado de la introducción al libro de los Salmos)