Seguridad eterna

Día 1 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocional



La definición simple



Si murieras hoy, ¿sabes dónde pasarías la eternidad? ¿O estarías de acuerdo con alguien que afirma: "No creo que sea posible saber dónde pasaremos la eternidad hasta que morimos".



Creemos que tal conocimiento es posible mucho antes de que la muerte se manifieste. De hecho, tal conocimiento es esencial si vas a experimentar el descanso preparado para el pueblo de Dios mientras estés aquí en la tierra.



Cuando se trata de conocer a Dios de manera personal y saber que estaremos con Él cuando morimos, todos nosotros caemos en una de cuatro categorías. Algunos no saben, ni saben que no saben. Están perdidos, pero no se dan cuenta. Algunos, sin embargo, no saben y saben que no saben. Pero la categoría más trágica incluye a aquellos que saben, pero no saben que saben. Son los creyentes que son salvos y cuyo destino es seguro, pero no saben que son salvos; no están seguros de su salvación y destino final. Es importante entender el mensaje de la seguridad eterna para que podamos entrar en la cuarta categoría de personas que saben y saben que saben.



Nadie tiene más paz y descanso en esta vida que el que conoce a Dios Padre por medio de Dios Hijo y sabe que lo conoce. Pero, ¿son las personas de esta cuarta categoría presuntuosas y demasiado confiadas espiritualmente? Examinemos este tema en este plan bíblico bajo cinco categorías:



· La definición simple



· La posibilidad teológica



· El soporte básico



· Las objeciones principales



· Los beneficios prácticos



Quizás la definición más simple y corta de seguridad eterna es: "Una vez salvo, siempre salvo". Por supuesto, la palabra “siempre” provoca reacciones inmediatas. Cuando escuchamos las palabras "siempre", "nunca" o "todos", comenzamos a buscar excepciones. Sin embargo, esta definición puede resistir el bombardeo. Brilla como una de las luces doctrinales más brillantes de la Biblia. Una vez que crees, nunca puedes perderte; nunca puedes ir al infierno. Cristo siempre será tu Salvador. Puedes concretar tu destino eterno de una vez por todas, para que nunca tengas que preocuparte por eso. Obviamente, cualquier doctrina tan salpicada de términos calificativos como "nunca", "siempre" y "todos" será cuestionada. ¿Puedes pasar la prueba?