Deseos Que Nos Transforman

Devocionales

Deseo 3: Ser más como Jesús


El último deseo grande que veremos en este estudio es el de ser más como Jesús. Esto es desear algo para nuestra propia vida; es querer que seamos diferente de lo que actualmente somos. En vez de quedarnos iguales, es desear que nuestra vida, caracter, pensamientos, acciones y palabras sean iguales a los de Él.


Este deseo no nace del legalismo, de un sentir que cumplir con reglas nos ganará la aprobación de Dios. No anhelamos ser más como Cristo porque hallamos nuestro valor en nuestras obras; no creemos que tenemos que portarnos mejor para comprobar lo bueno que somos y pagar por los fallos pasados. En Cristo, lo que hacemos no nos hace ser dignos y buenos; nuestras obras no nos ganan el favor de Dios. El Evangelio nos revela que es por Cristo que somos hecho la justicia de Dios y su gracia es lo que nos llama a obedecerle e imitar a Jesús.


Nuevas personas viven como nuevas personas


Desear ser más como Cristo viene de querer conocer a Cristo mejor, y viene por estar en Cristo. Más nos damos cuenta que los hijos de Dios tienen la perfección y el perdón de Jesús, más confiamos en Cristo y la cruz por nuestro valor y para ganar la aprobación del Padre. Estando en Él somos nuevos, perdonados y perfectos por su vida perfecta y muerte no merecida.


Esta realidad nos lleva a querer ser como Cristo, a desear experimentar su resurrección, sufrir con Él y morir con Él. Este deseo llega a ser la meta de nuestra vida; nuestra búsqueda continua y progresiva.


Deseamos ser como Cristo porque nuevas personas viven como nuevas personas; si somos nuevos, vamos a vivir como una nueva persona. Personas salvas imitan a su Salvador. Por estar en Cristo lo vemos de cerca, y más que lo conocemos y contemplamos más deseamos ser como Él.


¿Por qué es tan importante?


Desear ser más como Cristo es uno de los deseos más importantes para un Cristiano porque la rebeldía siempre nos tienta; el deseo de ser nuestro propio jefe y rebelar contra el Soberano real siempre está a la puerta. Esta tentación nos seduce, crece y nos destruye. Si no estamos llegando a ser más y más como Jesús, estamos siendo más y más como el viejo rebelde que éramos.


Esto es desear lo eterno


Esto es lo que desea la persona que quiere lo eterno, que anhela el Reino de Dios y su voluntad. Esta persona desea ser más y más como el Rey de este Reino; desea ser más y más como Jesús.