SALMOS 1:1-5
SALMOS 1:1-5 Reina Valera 2020 (RV2020)
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni recorre el camino de los pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos, sino que en la ley del Señor está su delicia y en su ley medita de día y de noche. Es como un árbol plantado junto al arroyo, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prospera. No ocurre así con los malvados; pues son como el tamo que arrebata el viento. En el juicio los impíos no se levantarán ni los pecadores en la asamblea de los justos
SALMOS 1:1-5 La Palabra (versión española) (BLP)
Dichoso quien no sigue el consejo de los malvados, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en compañía de los necios se sienta, sino que se complace en la ley del Señor sobre la que reflexiona día y noche. Es como un árbol plantado junto al arroyo: da fruto a su tiempo y no se secan sus hojas; consigue todo cuanto emprende. No ocurre así a los malvados, paja que el viento arrastra. No vencerán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos
SALMOS 1:1-5 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)
Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor, y en ella medita noche y día. Es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hace le sale bien! Con los malvados no pasa lo mismo, pues son como paja que se lleva el viento. Por eso los malvados caerán bajo el juicio de Dios y no tendrán parte en la comunidad de los justos.
SALMOS 1:1-5 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.