JOB 7:1-6
JOB 7:1-6 Reina Valera 2020 (RV2020)
¿No es acaso una lucha la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los días del jornalero? Como el siervo suspira por la sombra, o como el jornalero espera el salario de su trabajo, así yo he recibido meses de desengaño, y noches de sufrimiento me han tocado en suerte. Cuando estoy acostado, digo: «¿Cuándo me levantaré?». Mas la noche es larga y estoy lleno de inquietudes hasta el alba. Mi carne está vestida de gusanos y costras de polvo; mi piel, se agrieta y supura. Mis días corren más veloces que la lanzadera del tejedor, y perecen sin esperanza.
JOB 7:1-6 La Palabra (versión española) (BLP)
El ser humano cumple un servicio en la tierra, son sus días los de un jornalero; como el esclavo, busca la sombra; como el jornalero, espera su salario. Yo he heredado meses baldíos, me han asignado noches de agobio. Me acuesto y pienso: ¿cuándo me levantaré? La noche se alarga sin medida y me harto de dar vueltas hasta el alba; mi cuerpo está cubierto de gusanos y costras, la piel se me rasga y supura. Corren mis días con toda rapidez, se consumen, vacíos de esperanza.
JOB 7:1-6 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)
La vida del hombre aquí en la tierra es la de un soldado que cumple su servicio, la de un esclavo que suspira por la sombra, la de un peón que espera con ansia su salario. Me ha tocado vivir meses enteros de desengaño, noche tras noche de sufrimiento. Me acuesto, y la noche se me hace interminable; me canso de dar vueltas hasta el alba, y pienso: “¿Cuándo me levantaré?” Tengo el cuerpo lleno de gusanos y de costras, y me supuran las heridas de la piel. Mis días se acercan a su fin, sin esperanza, con la rapidez de una lanzadera de telar.
JOB 7:1-6 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)
»¿No tenemos todos una obligación en este mundo? ¿No son nuestros días como los de un asalariado? Como el esclavo que espera con ansias la noche, como el asalariado que ansioso espera su paga, meses enteros he vivido en vano; ¡me han tocado noches de miseria! Me acuesto y pienso: “¿Cuánto falta para que amanezca?” La noche se me hace interminable; doy vueltas en la cama hasta el amanecer. Tengo el cuerpo cubierto de gusanos y de costras; ¡la piel se me raja y me supura! »Mis días se van más veloces que una lanzadera, y sin esperanza alguna llegan a su fin.