GÁLATAS 2:3-5
GÁLATAS 2:3-5 Reina Valera 2020 (RV2020)
Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego; y esto a pesar de los cizañeros, falsos hermanos, que se habían introducido entre nosotros a escondidas, para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús y para reducirnos a esclavitud. Pero ni por un momento accedimos a someternos a ellos, para que la verdad del evangelio permaneciera con vosotros.
GÁLATAS 2:3-5 La Palabra (versión española) (BLP)
Pues bien, ni siquiera Tito, mi acompañante, que no era judío, fue obligado a circuncidarse. [El problema lo crearon] esos intrusos, esos falsos hermanos que se infiltraron entre nosotros con la intención de arrebatarnos la libertad que tenemos en Cristo Jesús y hacer de nosotros unos esclavos. Mas ni por un instante me doblegué a sus pretensiones; era preciso que la verdad del evangelio se mantuviera intacta entre vosotros.
GÁLATAS 2:3-5 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)
Pero ni siquiera Tito, que se hallaba conmigo y que era griego, fue obligado a someterse al rito de la circuncisión. Algunos falsos hermanos se habían metido a escondidas entre nosotros, para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús y hacernos otra vez esclavos de la ley; sin embargo, ni por un momento nos dejamos llevar por ellos, porque queríamos que la verdad del evangelio permaneciera en vosotros.
GÁLATAS 2:3-5 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)
Ahora bien, ni siquiera Tito, que me acompañaba, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego. El problema era que algunos falsos hermanos se habían infiltrado entre nosotros para coartar la libertad que tenemos en Cristo Jesús a fin de esclavizarnos. Ni por un momento accedimos a someternos a ellos, pues queríamos que se preservara entre vosotros la integridad del evangelio.