HEBREOS 4
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HEBREOS 4

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1Por eso, mientras todavía contamos con la promesa de entrar en ese reposo de Dios,#4.1 Reposo de Dios: Véase Heb 3.7-11 n. debemos tener cuidado, no sea que alguno de vosotros no lo logre. 2Porque también a nosotros se nos anunció la buena noticia, lo mismo que a ellos; pero a ellos no les sirvió de nada el oirla, porque no se unieron por la fe a los que habían obedecido al mensaje. 3Pero nosotros, que hemos creído, entraremos en ese reposo del que Dios ha dicho:
“Por eso juré en mi furor
que no entrarían en mi reposo.”#4.3 Sal 95.11.
Sin embargo, Dios terminó su trabajo después de crear el mundo, 4pues en alguna parte de las Escrituras se dice del séptimo día:
“Dios reposó de todo su trabajo el séptimo día.”#4.4 Gn 2.2.
5Y otra vez se dice en las Escrituras:
“No entrarán en mi reposo.”#4.5 Nuevamente se cita el Sal 95.11 (cf. Heb 3.11).
6Pero todavía falta que algunos entren en ese reposo, ya que, por haber desobedecido, no entraron los que primero oyeron el anuncio. 7Por eso, Dios ha vuelto a señalar un día, un nuevo “hoy”, y lo ha hecho hablándonos mediante lo que mucho tiempo después dijo David en la Escritura mencionada:
“Si hoy escucháis lo que Dios dice,
no endurezcáis vuestro corazón.”#4.7 Sal 95.7-8.
8Si ya Josué hubiera dado ese reposo a los israelitas,#4.8 Dt 31.7. Josué: lit. Jesús, forma griega del nombre hebreo Josué, que permite al autor señalar la superioridad de Jesucristo sobre Josué. Dios no habría hablado de otro día. 9De manera que todavía queda un reposo sagrado para el pueblo de Dios; 10porque el que entra en ese reposo de Dios, reposa de su trabajo, así como Dios reposó del suyo. 11Debemos, pues, esforzarnos por entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de aquellos que no creyeron.
12La palabra de Dios tiene vida y poder. Es más aguda que cualquier espada de dos filos;#4.12 Palabra de Dios: expresión que en la Biblia tiene diversos significados e incluye toda la revelación divina y el poder creador y salvador de Dios; cf. Is 49.2; Jn 1.1-18; Ef 6.17; Heb 1.3; 1 P 1.23-25. penetra hasta lo más íntimo de la persona, y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él: todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas.
II. JESÚS, EL GRAN SUMO SACERDOTE (4.14–10.18)
El Hijo, superior al sacerdocio de Aarón
14Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran sumo sacerdote#4.14 Sumo sacerdote: Véase Índice temático. que ha entrado#4.14 Ha entrado: Véase Heb 9.7 n., y cf. 9.12. en el cielo.#4.14 Ef 4.10; Heb 1.3; 8.1-2; 9.24. Por eso debemos seguir firmes en la fe que profesamos. 15Pues nuestro sumo sacerdote puede compadecerse de nuestras debilidades, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó. 16Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios lleno de amor, para que tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de la necesidad.

Dios Habla Hoy (DHH) versión española Copyright © Sociedad Bíblica de España, 1992 Utilizada con permiso

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