Cuando Aarón vio esto, construyó un altar delante del becerro, y anunció al pueblo:
—¡Mañana tendremos una fiesta en honor de nuestro Dios!
Al día siguiente, todos se levantaron muy temprano y ofrecieron en el altar ofrendas de paz y sacrificios de adoración. Después de comer y beber, se pusieron a bailar.