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Pedro sana a un cojo de nacimiento
1Un día, Pedro y Juan#3.1 Juan: probablemente el hijo de Zebedeo (Mt 4.21), que era uno de los doce apóstoles. fueron al templo a la oración de las tres de la tarde.#3.1 Las tres de la tarde: lit. la hora novena, contando a partir de las seis de la mañana. Era el segundo momento diario de sacrificio y oración pública en el templo. 2En el templo se encontraba un cojo de nacimiento, al que todos los días llevaban y dejaban junto a la puerta llamada la Hermosa,#3.2 La Hermosa: puerta situada al lado oriental del templo; posiblemente la entrada principal al edificio. para que pidiera limosna a los que entraban. 3Cuando el cojo vio a Pedro y a Juan, que estaban a punto de entrar en el templo, les pidió una limosna. 4Ellos le vieron, y Pedro le dijo:
–Míranos.
5El hombre puso atención, creyendo que iban a darle algo, 6pero Pedro le dijo:
–No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret,#3.6 En el nombre: Según el pensamiento hebreo, el nombre representaba a la persona misma; al invocar el nombre de Jesucristo se invocaba a Jesucristo mismo, y su poder y autoridad (véase Hch 2.38 nota a). levántate y anda.
7Dicho esto, Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó, y al punto cobraron fuerza sus pies y sus tobillos. 8El cojo se puso en pie de un salto y comenzó a andar; luego entró con ellos en el templo, por su propio pie, saltando y alabando a Dios. 9Todos los que le vieron andar y alabar a Dios 10se llenaron de asombro y de temor por lo sucedido, ya que conocían al hombre y sabían que era el mismo que se sentaba a pedir limosna en el templo, en la puerta Hermosa.
Discurso de Pedro en el pórtico de Salomón#3.11-26 Véase Hch 2.14-42 n.
11El cojo que había sido sanado no soltaba a Pedro y a Juan. Toda la gente, admirada, corrió a la parte del templo que se llama pórtico de Salomón,#3.11 Pórtico de Salomón: una galería o corredor con columnas, situado en el interior de la muralla oriental del atrio del templo; cf. Jn 10.23; Hch 5.12. donde ellos se encontraban. 12Pedro, al ver la gente, les dijo: “¿Por qué os asombráis, israelitas? ¿Por qué nos miráis como si nosotros hubiéramos hecho andar a este hombre por nuestro propio poder o por nuestra devoción a Dios? 13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados,#3.13 Ex 3.6,15. ha dado el más alto honor#3.13 Ha dado el más alto honor: lit. ha glorificado, o sea, por medio de su muerte, resurrección y ascensión; véanse Jn 1.14 nota ñ y 7.39 nota q. a su siervo#3.13 Siervo: posible alusión a Is 52.13. Cf. Is 53.11; Flp 2.7-9. Algunas versiones traducen su Hijo Jesús (la palabra griega utilizada significa niño o muchacho, y puede referirse a un hijo o a un siervo). Jesús, a quien vosotros entregasteis a las autoridades y a quien no permitisteis que Pilato pusiera en libertad. 14En vez de pedir la libertad de aquel que era santo y justo, pedisteis que se soltara a un criminal.#3.13-14 Mt 27.15-26 y paralelos. Los títulos santo y justo se aplican a Cristo (Mc 1.24; Hch 7.52; 22.14; 1 Jn 2.1), y están basados en conceptos del AT (2 S 23.3-4; Is 32.1; 53.11; Zac 9.9). 15Y así matasteis al que es autor de la vida.#3.15 Al que es autor de la vida: en contraste con Barrabás el asesino, a quien se alude en el v. 14. También puede traducirse como al que nos lleva a la vida, o al que gobierna la vida. Pero Dios lo resucitó, y de ello nosotros somos testigos. 16Lo que ha hecho cobrar fuerzas a este hombre que veis y conocéis, es la fe en el nombre de Jesús. Esa fe en Jesús es la que le ha hecho sanar completamente, como todos podéis ver.#3.16 Se trata de la fe en la persona de Jesús; el nombre equivale aquí a la persona misma (véase 3.6 n.).
17“Ya sé, hermanos, que cuando vosotros y vuestros jefes matasteis a Jesús, lo hicisteis sin saber en realidad lo que estabais haciendo.#3.17 Cf. Lc 23.34; Hch 7.60; 1 Co 2.8. 18Pero Dios cumplió de este modo lo que antes había anunciado por medio de todos sus profetas: que su Mesías tenía que morir.#3.18 Cumplió... profetas: Véase Jn 20.9 n. La mayoría de los judíos no percibían en las Escrituras la idea de un Mesías que tenía que sufrir. Los cristiaos, en cambio, aplicaron a Cristo los pasajes de los salmos y de los profetas que hablan del sufrimiento del justo. Is 52.13–53.12 ocupó para ellos un lugar muy especial; cf. Hch 8.32-35. 19Por eso, volveos a Dios y convertíos, para que él borre vuestros pecados. 20Quizás entonces el Señor os mande tiempos de alivio, enviándoos a Jesús, a quien desde el principio había escogido como Mesías para vosotros. 21Aunque por ahora Jesucristo debe permanecer en el cielo, hasta que Dios ponga todas las cosas en orden, como dijo por medio de sus santos profetas que vivieron en los tiempos antiguos. 22Moisés anunció a vuestros antepasados: ‘El Señor vuestro Dios hará que salga de entre vosotros un profeta como yo. Obedecedle en todo lo que os diga, 23porque todo aquel que no haga caso a ese profeta será eliminado del pueblo.’#3.22-23 Adaptación de Dt 18.15-19; Lv 23.29; nótese el uso de la misma cita en Hch 7.37.
24“Y todos los profetas, de Samuel en adelante, hablaron también de estos días. 25Vosotros sois los herederos de las promesas que Dios hizo por medio de los profetas, y sois también herederos del pacto hecho por Dios con nuestros antepasados. Pues Dios dijo a Abraham: ‘Todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tus descendientes.’#3.25 Gn 12.3; 22.18. 26Cuando Dios resucitó a su Hijo,#3.26 Su Hijo: o su siervo; véase 3.13 nota i. os lo envió primero a vosotros, para bendeciros, para que cada uno de vosotros se convierta de su maldad.”
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