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Nuevo proceso contra Israel (6,1‒7,7)
Pleito entre el Señor y su pueblo
1Escuchen lo que dice el Señor:
Ponte en pie y entabla un pleito
en presencia de las montañas;
que las colinas escuchen tu voz.
2Oigan, montañas, y también ustedes,
firmes cimientos de la tierra,
el pleito que entabla el Señor:
el Señor entra en juicio con su pueblo,
se quiere querellar contra Israel.
3Pueblo mío, ¿qué te he hecho?
¿en qué te he ofendido? Respóndeme.
4Te saqué del país de Egipto,
te rescaté cuando eras esclavo,
te di como guías a Moisés, Aarón y María.
5Recuerda, pueblo mío, lo que tramaba Balac,
rey de Moab, y cómo respondió Balaán,
hijo de Beor. [Recuerda como pasaste]
de Sitín a Guilgal*;
así reconocerás las victorias del Señor.
6¿Con qué me presentaré ante el Señor
y me postraré ante el Dios de lo alto?
Me presentaré ante él con holocaustos,
con novillos que tengan un año.
7¿Agradarán al Señor miles de carneros?
¿Le complacerán diez mil ríos de aceite?
¿Le entregaré mi primogénito por mi delito,
el fruto de mis entrañas por mi pecado?
8Se te ha hecho conocer lo que está bien,
lo que el Señor exige de ti, ser mortal:
tan solo respetar el derecho,
practicar con amor la misericordia
y caminar humildemente con tu Dios.
Castigo de Jerusalén
9Oigan al Señor que llama a la ciudad,
—y es de sabios respetar su nombre—;
escucha, pueblo y consejo de la ciudad.
10¿Voy a seguir soportando su maldad
y el que se hayan enriquecido inicuamente,
usando medidas menguadas y detestables?
11¿Voy a dar por buenas las balanzas trucadas
o la bolsa llena de pesas engañosas?
12Los ricos están llenos de violencia,
miente la población [de la ciudad],
su boca solo pronuncia mentiras.
13Pues bien, he comenzado a golpearte,
a devastarte a causa de tus pecados.
14Comerás sin poder saciarte
y el hambre te devorará por dentro;
si guardas algo, se echará a perder;
lo que conserves, lo entregaré al pillaje.
15Sembrarás, pero no cosecharás;
molerás en la prensa la aceituna,
pero no te ungirás con aceite;
harás mosto, pero no beberás el vino.
16Puesto que sigues lo prescrito por Omrí
y las prácticas de la casa de Ajab,
conduciéndote según sus directrices,
yo te entregaré a la devastación;
tus habitantes serán objeto de escarnio
y ustedes soportarán la desgracia de mi pueblo.
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