Levítico 17
17
IV. Código de santidad (17–26)
En la sangre está la vida
1Dios ordenó a Moisés 2que diera las siguientes instrucciones a los sacerdotes y a todos los israelitas:
3-4—Si un israelita piensa ofrecerme en sacrificio un toro, una oveja o una cabra, deberá degollar el animal a la entrada de la Tienda del encuentro. Si lo degüella en cualquier otro lugar, dentro o fuera del campamento, se hace responsable de esa acción, y deberá ser expulsado del pueblo.
5Los israelitas que me presenten esos animales como ofrenda para pedirme salud y bienestar deberán traerlos a la entrada de la Tienda del encuentro. Allí se los entregarán al sacerdote, y él me los presentará. 6Luego el sacerdote rociará mi altar con la sangre de esos animales y quemará la grasa en mi honor, como ofrenda de aroma agradable. 7Así los israelitas dejarán de presentar ofrendas a los demonios con figura de chivo. Esta orden no cambiará jamás para las futuras generaciones.
8Si un israelita, o alguno de los inmigrantes que viva entre vosotros, presenta un animal para quemarlo en mi honor, 9deberá ofrecérmelo a la entrada de la Tienda del encuentro. Si no lo hace, será expulsado del pueblo.
10Si un israelita, o alguno de los inmigrantes que viva entre vosotros, come carne con sangre, yo me pondré en su contra y lo expulsaré del pueblo. 11La sangre es la que da vida al cuerpo. Yo mismo os he dado la sangre de los animales para que me la presentéis ante el altar, y gracias a ella obtengáis mi perdón. 12Por lo tanto, he dicho a los israelitas que ninguno de vosotros ni tampoco ningún inmigrante que viva entre vosotros comerá sangre.
13Si un israelita o un inmigrante de los que viven entre vosotros llega a cazar un ave o un animal de los que está permitido comer, deberá dejar que se escurra la sangre y cubrirla con tierra. 14Recordad que la sangre es la que da vida a todo animal. Por eso no os está permitido comer carne con sangre, y quien lo haga será expulsado del pueblo.
15Cuando cualquier persona nacida en el país o inmigrante encuentre un animal ya muerto o destrozado por las fieras y coma de él, quedará impuro hasta el anochecer, y deberá lavar su ropa y bañarse para recuperar su estado de pureza. 16Si no cumple estas normas, cargará con las consecuencias de su pecado.
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Levítico 17: BLB
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Levítico 17
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IV. Código de santidad (17–26)
En la sangre está la vida
1Dios ordenó a Moisés 2que diera las siguientes instrucciones a los sacerdotes y a todos los israelitas:
3-4—Si un israelita piensa ofrecerme en sacrificio un toro, una oveja o una cabra, deberá degollar el animal a la entrada de la Tienda del encuentro. Si lo degüella en cualquier otro lugar, dentro o fuera del campamento, se hace responsable de esa acción, y deberá ser expulsado del pueblo.
5Los israelitas que me presenten esos animales como ofrenda para pedirme salud y bienestar deberán traerlos a la entrada de la Tienda del encuentro. Allí se los entregarán al sacerdote, y él me los presentará. 6Luego el sacerdote rociará mi altar con la sangre de esos animales y quemará la grasa en mi honor, como ofrenda de aroma agradable. 7Así los israelitas dejarán de presentar ofrendas a los demonios con figura de chivo. Esta orden no cambiará jamás para las futuras generaciones.
8Si un israelita, o alguno de los inmigrantes que viva entre vosotros, presenta un animal para quemarlo en mi honor, 9deberá ofrecérmelo a la entrada de la Tienda del encuentro. Si no lo hace, será expulsado del pueblo.
10Si un israelita, o alguno de los inmigrantes que viva entre vosotros, come carne con sangre, yo me pondré en su contra y lo expulsaré del pueblo. 11La sangre es la que da vida al cuerpo. Yo mismo os he dado la sangre de los animales para que me la presentéis ante el altar, y gracias a ella obtengáis mi perdón. 12Por lo tanto, he dicho a los israelitas que ninguno de vosotros ni tampoco ningún inmigrante que viva entre vosotros comerá sangre.
13Si un israelita o un inmigrante de los que viven entre vosotros llega a cazar un ave o un animal de los que está permitido comer, deberá dejar que se escurra la sangre y cubrirla con tierra. 14Recordad que la sangre es la que da vida a todo animal. Por eso no os está permitido comer carne con sangre, y quien lo haga será expulsado del pueblo.
15Cuando cualquier persona nacida en el país o inmigrante encuentre un animal ya muerto o destrozado por las fieras y coma de él, quedará impuro hasta el anochecer, y deberá lavar su ropa y bañarse para recuperar su estado de pureza. 16Si no cumple estas normas, cargará con las consecuencias de su pecado.
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