Después de esto, Moisés subió al monte Sinaí. Allí, en la parte más alta, Dios se manifestó en toda su gloria. A la vista de los israelitas, la gloria de Dios era como un fuego que todo lo consumía. Durante seis días el monte quedó cubierto por una nube, y desde esa nube Dios llamó a Moisés al séptimo día. Moisés entró en la nube, subió a la cima del monte y permaneció allí durante cuarenta días y cuarenta noches.