Al discípulo debe bastarle con ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¿cuánto más a los de su familia?
Fi gbogbo Èyá wéra: San Mateo 10:25
Ṣe àfipamọ́ àwọn ẹsẹ, kàá ní aìsìní orí ayélujára, wo àwọn àgékúrú ìkọ́ni, àti díẹ̀ síi!