Vete y di a los israelitas:
Por más que escuchéis,
nada entenderéis;
por más que miréis,
nada veréis.
Este pueblo tienen el corazón endurecido,
sus oídos están tapados
y sus ojos cerrados.
Por eso no pueden ver con sus ojos,
ni oír con sus oídos,
ni entender con su corazón.
Y así no se convierten a mí,
para que yo los cure.