Mientras el cojo que había sido sanado no soltaba a Pedro ni a Juan, todo el pueblo fue al pórtico llamado «de Salomón», y sin salir de su asombro se acercó a ellos.
Enzanisa mhando yose: Hechos 3:11
Chengetedza mavhesi, verenga usiri pamasaisai, wona mavhidhiyo ezvidzidzo uye zvakawanda!