Asuntos Financieros

Devocional
Introducción

He aquí una paradoja: Los dos temas sobre los que la iglesia encuentra más dificultades para hablar, son irónicamente los que despiertan las pasiones más grandes en las personas. ¿No es extraño? Se dice que el mundo gira alrededor del sexo y del dinero, y no solo el mundo de los no cristianos, los creyentes también necesitan sabiduría sobre el sexo y el dinero.

¿Qué hace que sea tan difícil hablar de estas cosas en la iglesia? Bueno, por experiencia personal les digo que es difícil hablar de la sexualidad humana, más allá de las generalidades, cuando hay un montón de niños alrededor.

Hablar sobre el dinero es difícil por motivos diferentes. San Pablo le dijo hace mucho tiempo a Timoteo que algunas personas descubrieron que la religión podría ser un medio para obtener ganancias financieras. La iglesia siempre ha estado plagada de estafadores religiosos, que son una poderosa causa de desvío para interesados, visitantes y nuevos creyentes. Las pláticas sobre el dinero se hacen la mayor parte de las veces en términos de necesidades institucionales (“la congregación tiene un déficit y es necesario que ustedes contribuyan para que podamos mantener las luces encendidas”) y no en términos de adoración.

Quizás la mayor causa de la resistencia a hablar de dinero en la iglesia es que, como dijo una vez el doctor Martín Lutero, la billetera es la última parte que se convierte en una persona. No cuesta nada gritar “Aleluya”, pero si usted le da a Dios algo de su dinero, comienza a pensar que tiene menos para gastar en beneficio propio.

La Biblia tiene mucho que decir sobre el sexo y más aún sobre asuntos de dinero. El libro de Proverbios, en particular, es una mina de oro de sabiduría sobre el oro. Creo que se va a sorprender de algunas de las ideas que expone.