Edificados Para Su GloriaMuestra

La función gloriosa
“En quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22, RVR1960).
Fuimos hechos para hospedar la presencia de Dios.
La meta de todo el proceso de edificación es clara: que la iglesia sea morada de Dios. En el Antiguo Testamento, el tabernáculo y el templo eran símbolos de la presencia divina (Éxodo 25:8; 1 Reyes 8:10-11). Ahora, en Cristo, la presencia de Dios no se limita a un lugar físico, sino que habita en su pueblo por medio del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16).
Esto eleva nuestra responsabilidad: ser un espacio santo, digno del huésped celestial. La pureza, el amor y la obediencia no son opcionales, sino parte del ambiente en el que Dios se complace en habitar.
La morada de Dios no es pasiva: desde allí Él opera, guía, consuela y transforma. Así, la iglesia se convierte en un faro que ilumina al mundo, no por sus programas o estructuras humanas, sino por la presencia viva del Espíritu.
Cuando recordamos que somos casa de Dios, dejamos de vivir para nosotros mismos y nos disponemos a que cada palabra, acción y decisión refleje a Aquel que mora en nosotros.
¿Estás cultivando una vida y una comunidad donde Dios se sienta en casa?
Acerca de este Plan

Efesios 2:19-22 presenta una imagen poderosa: los creyentes como ciudadanos del reino, miembros de la familia de Dios y piedras vivas de un templo espiritual. Pablo describe tres elementos esenciales: el fundamento, la superestructura y la función. Este plan devocional recorre estas etapas, mostrando cómo cada creyente tiene un lugar vital en la obra de Dios. Edificados sobre Cristo, unidos en un cuerpo y destinados a ser morada del Espíritu, descubrimos que nuestra vida tiene propósito eterno y misión gloriosa.
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Nos gustaría agradecer a Arnoldo Arana por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: leadershiftglobal.com



