Deléitate En Dios Y Su Palabra

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Devocionales

“Su Palabra en mi corazón”

Cuando la Palabra de Dios está en mi corazón, está en casa. Ahora puedo decir que cuando guardo su Palabra en mi corazón, le permito tomar posesión de mí, me da muchas oportunidades de ministrar a quienes están heridos o quebrantados y más importante aún, me ha dado una experiencia más profunda, una relación íntima con Cristo.

Después de aceptar a Cristo como mi Salvador, en mi niñez, me mantuve inmadura en mi fe, hasta que descubrí, el hábito que transformó mi vida. Acepté a Cristo, como un deseo de estar segura y a salvo. Necesitaba, la seguridad y la paz que Dios ofrece, y que yo carecía, como hija de un padre alcohólico.

Mi padre era maravilloso, un hombre amante de la diversión, cuando estaba sobrio, pero tomaba frecuentemente y se convertía en una persona abusiva verbalmente. Almacenar estas palabras derrotistas en mi mente, a lo largo de los años, causó estragos en todas las áreas: emocional, mental y espiritual.

En mi último año de universidad, descubrí todo un nuevo mundo de cristianos, que vivían su fe y la disfrutaban. Nunca había experimentado eso antes y vi algo, en este grupo de personas, que deseaba desesperadamente en mi vida. Oraban, leían sus Biblias, y hablaban del trabajo que Dios hacía en sus vidas. Mientras me hacía amiga de ellos, descubrí el significado de crecer como hija de Dios. Me introduje en nuevas disciplinas como devocionales diarios, estudio bíblico, diario de oración y memorización de las Escrituras. Estas disciplinas, fueron justamente lo que yo necesitaba, para desarrollar la seguridad que me había eludido como niña y la montaña rusa en la que permanecí, al tratar de vivir mi fe en Cristo, en los inicios. Estas disciplinas, me proporcionaron el fundamento en qué basar mi fe, ya no en mis emociones, ni circunstancias, sino en la seguridad de mi Padre Celestial, quien es muy diferente a quien fue mi padre terrenal.

Relacionarse con las personas adecuadas, permite crecer en la fe. Desarrollar actividades que ayudan a cambiar la mente, es indispensable desde el inicio en la jornada como hijo de Dios. Aprender a valorar la Palabra y familiarizarse con ella, es una de las manifestaciones principales de quien cree en Cristo. Medita, si ya comenzaste a valorar la Palabra de Dios, si todavía es difícil para ti, leerla y entenderla, es tiempo de evaluarte.