Beneficios de la adoración colectiva

Devocional
"El despertar de la adoración"

El culto congregacional reúne la Palabra de Dios, la oración y la comunión, y también viene a ser el más importante medio por el cual la gracia de Dios fluye en la vida de un cristiano. Sin embargo, a menudo entramos en la adoración congregacional sintiéndonos como con una niebla espiritual. Los golpes de la vida real podrían desorientarnos drásticamente acerca de la realidad y de lo que verdaderamente es importante. Necesitamos aclarar nuestra mente, recalibrar nuestro espíritu y arrancar nuestro lento corazón. Martin Lutero encontró en la alabanza congregacional un poderoso despertar a su fuego espiritual: "En casa, en mi propio hogar, no existe esa calidez o vigor en mí, solo en la iglesia cuando toda la multitud se reúne, el fuego se enciende en mi corazón e irrumpe desde dentro".

Aún mejor que Lutero es la experiencia del salmista inspirado. En el Salmo 73, comienza desesperado por la prosperidad de los malvados (versículos 2-15). Pero la niebla se dispersa a medida que se acerca conscientemente a la presencia de Dios: "Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difícil para mí, hasta que entré en el santuario de Dios; entonces comprendí el fin de ellos" (Salmo 73:16-17, LBLA).

El salmista estaba abatido. Pero el despertar vino en el entorno de la adoración, desencadenando la expresión culminante de alabanza: "¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Fuera de ti, nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre" (Salmo 73:25-26, LBLA).

¿Cuántas veces nos encontramos pensando así? En vez de permanecer alejados de la alabanza congregacional cuando nos sentimos aletargados, precisamente es el despertar de la adoración lo que más necesitamos. Cuando nuestros corazones se sienten vacíos, necesitamos recordarle a nuestra alma: "Para mí, estar cerca de Dios es mi bien" (Salmo 73:28, LBLA).