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El Cielo Aquí

DÍA 1 DE 3

Anhelo el cielo

¿Has estado en una temporada de la vida donde no hay nada que anheles más que el cielo? Imaginar la vida eterna que Jesús nos ha prometido, en el cielo dónde ha preparado una morada para ti y para mí, dónde no habrá más sufrimiento, ¿Quién no anhela compartir eso con Dios? Yo sí.

Mientras ese día llega, Dios nos ha dado un regalo, que es el Espíritu Santo, para apartarnos y vivir lo más cerca posible de Él. Conocerlo como Amigo y como Padre, para consolarnos y estar con nosotros en el valle y en la cima.

Sabemos que la tierra es un lugar temporal, con cosas finitas; sabemos que somos ciudadanos del cielo. Pero, Dios no nos ha traído aquí solo a pasar el rato. Todos tenemos un propósito: caminar con Cristo, vivir para Él. Amar a Dios y amar a los demás es vivir en propósito, mostrar un poco de lo grande que es el amor de Dios, es vivir el cielo en la tierra.

Dios nos ha mandado a ser la luz del mundo. Oremos constantemente para que esa misión no se nos olvide, o no seamos distraídos con algo que nos haga menguar la luz.

¿Qué significa ser la luz del mundo? Puede haber una respuesta larga y compleja. Aunque la respuesta práctica es amar a quienes tenemos cerca, orar por los enfermos, sacrificar nuestra propia comodidad por servir y amar. Todos tenemos luchas y necesidades, pero mira a tu alrededor y seguro encontrarás a alguien con mayor necesidad, seguro encontrarás alguien con quien compartir lo mucho o poco que tengas.

No hay acción que podamos hacer para que Dios nos ame más, pero el Padre se complace cuando ve a Sus hijos, ser la Iglesia y hacer Iglesia.

Toma un tiempo cada día para cultivar tu relación con Dios, Él está dispuesto a escucharte. Cada pequeño detalle de tu vida es muy relevante para Él.

Mientras esperamos, podemos ser un reflejo del cielo en la tierra con los dones del Fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio.

Oración:

Jesús, Tú me has dicho que soy la luz del mundo. Ayúdame a que cada día de mi vida pueda reflejar esa luz en un mundo de tinieblas, honrar al Espíritu Santo con todo y en todo, viviendo mediante el Fruto de Su Espíritu.

Amén

Día 2

Acerca de este Plan

El Cielo Aquí

Fuimos creados para adorar y vivir el cielo en la tierra. Amar a Dios y amar a los demás. ¿Cómo hacerlo en lo cotidiano?

Nos gustaría agradecer a Xieca Mancera por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: https://www.instagram.com/xiecabarma/

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