Ansiedad, Depresión Y Soledad

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Devocional

No estás solo

Todos hemos pasado por momentos de soledad, ansiedad y angustia. Muchos hombres y mujeres en la Biblia pasaron por ahí, y Dios nos dejó esos ejemplos para que busquemos las respuestas a estas situaciones en Su Palabra. Muchos prefieren ir al psicólogo y pedir medicamentos porque piensan que su problema no lo resuelve Dios y hacen a Dios chiquito. Pero yo quiero que veas a Dios, grande, no chiquito.

Una psicóloga amiga mía relata su testimonio de cómo a pesar de ser psicóloga con maestría, estaba desesperada porque vivía sola y deprimida. Ella pensó en buscar a su maestro, quien era el director de la carrera de psicología, pues seguramente él tendría una solución para ella. Ella cuenta que, para su sorpresa, la respuesta del maestro fue: «Lo que tú necesitas es a Jesús».

Yo vivo solo. Si alguien te puede hablar de la soledad, soy yo, porque me acuesto solo y me levanto solo. A los 18 años me sentía solo, angustiado y triste. Pero fue entonces, cuando al creer en Jesús como el hijo de Dios que murió y pagó por todas mis faltas, entró en mi corazón la presencia de Dios a través de Su Espíritu y se quedó a morar en mi corazón para siempre; Dios ha estado ahí desde aquel día que creí. Nunca más me volví a sentir solo. La Palabra de Dios nos dice en el libro de Isaías: «Nunca te dejaré, jamás te abandonaré». Hoy llevo cuarenta y dos años viviendo para Cristo y si lo ha cumplido por todos esos años, de seguro lo va a seguir cumpliendo.

Cuando Dios te dice: «Nunca te dejaré, jamás te desampararé», tú tienes la elección de creerle o no. Porque, o Dios es un mentiroso o realmente nunca te dejará. Pero a veces hacemos grande al psicólogo y chiquito a Dios porque le tenemos miedo al ataque de pánico. Pero, qué tal si ese tiempo de angustia se vuelve en el tiempo más hermoso de victoria con Dios. Las noches más angustiantes, las noches de insomnio, se pueden volver en las noches en que llegas al consultorio de Dios, donde Él viene a tu auxilio y resultan en un gran testimonio de victoria y paz en tu vida, donde el temor es conquistado por Dios en ti.

Medito hoy en esto: Si le creo a Dios entonces ¡no estoy solo!