Lázaro, Sal De La Tumba

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Devocional

Lázaro


Hubo un hombre llamado Lázaro que enfermó de una forma muy grave. Sus hermanas, Marta y María, le enviaron aviso a Jesús con la intención de que fuera a sanarlo. Ellas tenían la certeza de que Jesús tenía el poder para sanar aquella enfermedad que tenía a su hermano postrado. Jesús amaba a Lázaro, mas no salió corriendo a su encuentro; tardó dos días más para llegar al lugar donde estaba. Él sabía que aquella enfermedad llevaría a Lázaro a una muerte segura. Sin embargo, quería usar aquella situación para que el nombre de su Padre fuera glorificado y para que los judíos que estaban acompañando a María reconocieran que Él era el hijo de Dios, Jesús el Mesías. 


Al llegar Jesús a donde Marta y María estaban, y ver el llanto y el sufrimiento por la muerte de Lázaro, se conmovió, lloró e inmediatamente preguntó: “¿Dónde lo pusieron?”, y fue llevado al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima. Rápidamente ordenó que la removieran. Marta le dijo que debía estar maloliente porque hace cuatro días había fallecido, pero Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Cumpliendo con la orden de Jesús, quitaron la piedra. Jesús miró al cielo, hacia su Padre, y le dijo: “Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que Tú me has enviado”. Luego dijo con gran voz: “¡Lázaro, ven fuera!" y así se realizó un milagro en Betania. Lázaro salió caminando de aquella cueva y Jesús ordenó que desataran sus extremidades y que lo dejaran ir.


Así obra muchas veces el Todopoderoso. En ocasiones vemos que nuestra vida está a punto de derrumbarse, vemos solo oscuridad a nuestro alrededor y se nos olvida que el Dios al que le servimos es un Dios de milagros. Cuando el hombre dice que ya no puede hacer nada más con sus inventos y su ciencia, entonces nuestro Padre Celestial brilla con todo Su poder. 


Ya Dios te ha dicho que va a obrar en tu vida, que no hay nada imposible para Él. Entonces, no asumas la postura de incredulidad de Marta. Dios es más grande que tu problema, confía en Él que tu milagro viene en camino.


Medita en las siguientes preguntas:  



  • ¿Cuál era la diferencia de fe entre Marta y María, las hermanas de Lázaro?    

  • ¿Cuál fue el propósito de Jesús con su tardanza al ir al encuentro de Lázaro, y cómo podemos aplicarlo hoy a nuestra vida?    

  • ¿Qué te hace pensar que tu problema puede ser más grande que el Creador del cielo y de la tierra?