La visión correcta

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Devocionales

Simeón creyó


María se preparó para tener a Jesús creyendo, obedeciendo y alabando. José era un hombre común con un corazón justo, receptivo y sensible para Jesús. Ahora dirigimos nuestra atención a Simeón, un personaje poco conocido y, sin embargo, fundamental en la narrativa del nacimiento. Fue un hombre que se preparó para la llegada de Jesús, con la visión correcta de quién era este bebé. 


Nos presentan a Simeón a través del escritor Lucas, quien lo describe como un hombre justo y devoto que espera la consolación de Israel. Ser justo significa que era honrado, como José, mientras que ser devoto significa que estaba preocupado por las cosas de Dios. Sin embargo, también se le describe como uno que espera.


La última profecía sobre la venida del Mesías ocurrió más de cuatrocientos años antes del tiempo de Simeón, a través del profeta Malaquías. Dios estuvo callado desde entonces. Israel se había alejado de Dios, era oprimida por los romanos, y sin embargo, existía un remanente fiel de creyentes en Dios. Simeón estaba en ese grupo. ¿Qué estaba esperando? Aquel a quien Dios había prometido sería la consolación, o el Consolador de Israel, el Mesías.


Simeón no solo se encontraba bien con Dios, preocupado por las cosas de Él y esperando sus promesas, sino que Lucas también dice que el Espíritu Santo estaba con Simeón de tres maneras diferentes: estaba sobre Simeón, le reveló ciertas cosas, y Él lo dirigió. Todas estas descripciones nos dicen que, Simeón creyó en Dios y en las promesas de un Mesías.


El relato de Lucas comparte que el Señor reveló a Simeón, a través del Espíritu Santo, que no se encontraría con la muerte hasta que hubiera visto al Cristo del Señor. Imagina haber recibido esa promesa de Dios. Simeón no moriría hasta que hubiera visto a Jesús, el Mesías. Ahora podemos comenzar a entender la fe de Simeón. Una fe profunda nacida de la justicia, impregnada de las cosas de Dios y fortalecida en la paciencia de esperar a que Él sea fiel a su promesa. No es de extrañar que Simeón, al ver al niño Jesús, se llamara a sí mismo siervo del Señor. Él creyó en la fidelidad del Señor, y Dios cumplió. Dios también ha sido fiel contigo y conmigo porque nos envió a su Hijo. ¿Crees en eso? 


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