Cómo vivir tu fe

Devocionales

Rechazar los reinos de este mundo


Agustín se paró a orillas del mar Mediterráneo. Había oído hablar de las hordas de bárbaros que se movían como un monstruo contra Roma y el Imperio. Los informes eran amenazantes y premonitorios, y daban pocas razones para esperar la supervivencia de la cultura romana.


Agustín hizo una oración en tres partes. En la primera parte, imploró a Dios que salvara al Imperio. En la segunda parte, pidió gracia para aceptar la destrucción de la civilización tal como la conocía, si esa era la voluntad de la Providencia. En la tercera, pidió que en cualquier caso se le permitiera morir pronto y entrar a su descanso eterno.


La permanencia y la seguridad no se encuentran en las estructuras del hombre. El hormigón se desmorona. El vidrio se rompe. El acero se derrite. Cuando Dios dice «¡No!», las ciudades y los reinos de los hombres quedan en ruinas. Dios sencillamente no tolerará la búsqueda de autonomía del hombre, su codicia por los ídolos de su propia creación. Ninguna ciudad, nación o cultura puede sobrevivir al juicio de Dios.


Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios


Aparta un tiempo hoy para orar por tu ciudad, estado y nación.